SEC-S30W2: Leyendas de mi país/ La Chinigua
Hola amigos Steemians ¿Cómo están? Espero que todos se encuentren muy bien, yo estoy feliz de estar con ustedes en esta nueva oportunidad, participando en la segunda semana del reto organizado por @marvinvelasquez

Nota: Las imágenes que se muestran en post son referenciales, buscan ambientar y acompañar la historia que se relata
La leyenda de la Chinigua
La leyenda de la chinigua es quizás la leyenda más conocida en el oriente venezolano y en la Isla de Margarita. Se dice que la Chinigua es un espectro fantasmal que tiene apariencia de una mujer hermosa, vestida con un largo vestido negro y un manto oscuro, que pasea por las playas de Margarita durante la noche para castigar a aquellos que irrespetan a la fauna marina, pescan indiscriminadamente y erosionan el ecosistema marino. Se dice que su aparición se remonta a la época de la colonia.

Debajo de la Mantuana
En una noche oscura y sin luna, solo las estrellas iluminaban el oscuro cielo nocturno, mientras el viento azotaba las embarcaciones y las olas rugían cuál león, el fruto de la faena pesquera iba seguro, casi 500 kilos de sardinas, 300 kilos de Carite y 700 kilos de pargo, un gran botín si es posible decirlo, capaz de lograrse solo de la manera más cruel que existe para la fauna marina... la pesca de arrastre, pero eso no era problema de Don Ernesto Fermín y sus ayudantes.
Después de horas de navegar finalmente llegaron a la orilla de la Bahía del Tirano, todo se veía oscuro, llegaron casi a media noche por efectos del clima desfavorecedor, el cuál extrañamente cambió de forma drástica al llegar a puerto.
- Don Ernesto ¿Qué haremos con la mercancía? -preguntó Jesús, un joven ayudante.
- Pues si no queremos que los pescados se pudran hay que sacarlos mañana- dijo Don Ernesto en un tono despota- Iré a orinar, no se les ocurra dejar solas las embarcaciones.
Don Ernesto tomó una linterna y bajó de la embarcación, su intención era ir a una tasca que quedaba del otro lado de la playa. Mientras caminaba por la orilla la fuerte y fría brisa de la playa se hizo ligera, el olor a salitre extrañamente se empezó a mezclar con un aroma a flores marchitas y humedad de tumba, extrañado vió bajo una mata de uvas una pequeña luz, era una farola que iluminaba cierta figura femenina.
- Señorita ¿Qué hace allí sola? -le habló a la joven, estaba intrigado por saber quien era, sin embargo, su curiosidad rara vez tenía buenas intenciones- puedo llevarla a su casa si lo necesita.
A medida que Don Ernesto se acercaba a la luz la figura se iba haciendo más visible, era una joven quizás de unos veinte años envuelta con un manto oscuro, que reposaba sobre el tronco de la mata de uvas con sus manos sobre su cara como si llorara, cuando Don Ernesto se acercó más la joven levantó la cara.
- Señor Ernesto- dijo con una voz dulce y encantadora como ella, tenía una piel pálida y blanca con un ligero rubor en sus mejillas, sus ojos color ámbar brillaban con la luz del farol, tenía una sonrisa blanca enmarcada por unos labios rojos y carnosos.
- Si soy yo, pero tú ¿Quién eres hermosa? No había visto una mujer tan hermosa como tú en este pueblo -Don Ernesto había sido encantado por su belleza.
- Soy de aquí, viví aquí toda mi vida.
- Jamás te había visto ¿De quién eres hija? - se acercó a la joven lo más que pudo, tomó su mano que estaba cubierta por un guante, pero se dió cuenta de que esta era extrañamente delgada, como si la pobre estubiera en los huesos.
- Mi familia no es de importancia en este pueblo -tomó la mano de Don Ernesto y la puso sobre su pecho- pero usted es un pescador importante por lo que sé -dijo seduciendolo.
- Y a parte de eso muy rico -acercó su rostro al de la chica, casi tocando su nariz.
- Si, a costa del sufrimiento de la fauna marina - dicho esto la joven sé quitó la mantuana, dejando ver el esqueleto que escondía debajo de ella.

Al ver esa espectral figura Don Ernesto corrió hacia su embarcación, pero esta parecía estar más lejos de lo que creía. Había corrido tanto que pensó haber estado lo suficientemente lejos de La Chinigua y se tumbó cansado en la arena, un escalofrío le recorrió el cuerpo y al voltear tenía a La Chinigua en sus hombros, sin saber que hacer intentó golpearla, pero lo que logró fué alimentar más su ira.
Don Ernesto había pescado desde hace más de una década con la técnica de arrestre, ignorando a toda costa a las leyes y autoridades,. causando un gran daño al ecosistema, La Chinigua lo único que hacía era una ajuste de cuentas, por lo que después de esa noche nunca más se volvió a saber de él.
La Chinigua es conocida en la Isla de Margarita no solo por asustar a pescadores, ella por diversión también suele asustar a mujeres, hombres y niños que pasan a altas horas de la noche cerca de las playas, pero basta con persignarse y rezar un credo para ahuyentarla.
Don Ernesto y su encuentro con La Chinigua existen solamente en la creatividad de esta autora, sin embargo, la historia de La Chinigua es tan real como los margariteños y orientales han querido creer en ella. A día de hoy aún se escucha sobre su leyenda en las calles de pueblos como El Tirano, Manzanillo o Chacachacare, dónde la brisa marina acompaña el diario vivir de los pobladores y pescadores.





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Yo no lo había escuchado pero esa corrida de don Ernesto puso ser la última para él jaaa que miedo pero bueno a veces estás historias tocan la avaricia, de muchas personas que abusan y no se casan de destruir , yo me imaginé el asiento maegariteño diciendo corre corre que viene la chinigua .
Saludos
@blessedlife 🌷

Hola, @anay1705
Es un placer ver que has aceptado mi reto, ¡bienvenida! Aquí tienes tu evaluación:
Estoy familiarizado con la leyenda, de hecho aqui en Caracas se le conoce como la sayona de Margarita.
A eso justamente me refería con usar la creatividad y crear imágenes propias! Un excelente trabajo, casi ni te reconocí, si no verifico bien las imágenes no me doy cuenta que eras tu.