VENGO DE DONDE EL AZUL ES ETERNO| Un pequeño escrito dedicado a mi hogar.
Vengo de donde el azul es eterno.
Hace días escuche una canción en un video de tik tok llamada Vengo de Steffania Uttaro y toda su letra solo me hizo pensar en mi querida ciudad, donde el azul es eterno en sus cielos y sus aguas, donde el tiempo pasa lento, donde canta el viento y alegría de nose donde, y si, así somos los Andinos, siempre con una alegría de nose donde y por supuesto con mucha decencia, donde cada vez que terminamos alguna comida décimos Dios le pague y muchas veces en otras partes suelen reírse por esto, donde somos tan humildes de corazón que la maldad poco habita entre nuestras montañas.

Donde nos acostumbraron a pedir la bendición cada vez que veamos a algún abuelo, abuela, tíos, tías, mamá y papá, porque no hay nada más sagrado en esta tierra que la bendición, donde vamos a misa todos los domingos, porque así nos enseñaron nuestros abuelos, donde los señores que cuentan las mejores anécdotas de años pasados suelen estar sentado en la calle en unas sillas de mimbre.
Vengo de donde si te duele un brazo una rodilla o algo, vas a donde la señora Jacinta esa que te soba con un crema de mentol y vuelves a estar como nuevo, donde el café se toma más oscuro porque es justo ese café el que te mantiene despierto todo el día y por supuesto donde se cultiva, cosecha y se muele ese rico café criollo.

Nos dicen gochos porque venimos de los Andes, donde el frío y las montañas forman parte de nuestro día a día, donde las arepas de trigo suelen estar sobre la mesa y una taza de café nunca le faltara a la visita.
Vengo de la ciudad de las siete colinas, de la tierra que vio nacer y crecer a un santo, el Dr. José Gregorio Hernández, de la capital de la Paz en Venezuela, donde por cierto se encuentra la estatua más alta de toda América, tierra donde nació el primer presidente de nuestra nación, Trujillo la popularmente conocida como la ciudad portátil, esa pequeña pero gran ciudad que me ha visto crecer y me ha hecho quien soy.

Cuando te digan que Los Andes son mágicos, creelo, porque sus montañas tienen un encanto que fascina, una tranquilidad y una paz que invaden el alma y le dan serenidad con solo observarlas. Y como dice nuestro himno:
De Trujillo es tan alta la gloria, de Trujillo es tan alto el honor.
Muchas gracias por leerme!

Muchas gracias por el apoyo. Saludos!