Sueños
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Sueños
Ni bien abrí los ojos y me puse de pie, fui a la biblioteca de mi casa a revisar una entrada de la enciclopedia con la que soñé antes del amanecer.
La referencia tenía unas pocas diferencias con su versión de la vigilia.
Había una palabra que no encajaba y que pertenece a un tema estrechamente relacionado con la esencia de la misma.
Cuando tuve que buscar otra cosa que sé muy bien que no tendría lugar en el conjunto de enciclopedias que conocía tan bien como un músico veteranos a su instrumento, recurrí a la internet.
Y eso fue todo. Sí, todo. No da para más. Se acabó la cuerda. Siempre que algo me interesa o me llama la atención de forma temporal, lo único que puedo hacer es buscar información, pero no puedo realizar ninguna actividad con ella.
Almaceno datos de diferentes fuentes y no puedo ejecutar ninguna acción más allá de lo que mi entorno y mis capacidades reales me permiten.
En cada víspera de Año Nuevo no deseo nada. Tampoco en el día a día. Si algo sale bien, fue por pura aleatoriedad.


