Concurso: Un relato misterioso / El insomnio de Aníbal
Hola mis estimados amigos digitales de la plataforma.
Gracias al amigo @curzamilcar63 por desafiarnos con este macabro concurso que nos invita a jugar con la imaginación a partir de un tema y varias palabras
También quiero invitar a @fjrrg @controlcold y @gertu para que se unan a este concurso , porque estoy seguro que redactarán un cuento tenebroso e ingenioso.
El insomnio de Aníbal
Aníbal sufría desde hace seis meses de un insomnio despiadado. Eran jornadas en las que no podía conciliar el sueño por nada del mundo, ni con pastillas o terapias ni con los viejos remedios que había aprendido de sus abuelos.
Todo ocurría cerca de un tenebroso campanario
Aunque vivía cerca de un tenebroso campanario y de un cementerio cerrado por llegar al tope de su capacidad y a punto de pasar al olvido, Aníbal nunca creyó que el origen de sus males se esconderían en esas instalaciones.
Era un sujeto pragmático y hasta hace seis semanas llevaba una vida normal y alejada de experiencias paranormales, pero eso había cambiado desde que había escuchado el primer chirrido de un portón oxidado en el frente de su casa. A partir de allí las cosas no volvieron a ser las mismas.
En una de sus interminables noches de desvelo, Aníbal sintió un olor nauseabundo que relacionó con algún animal muerto que haya quedado atrapado en el viejo cementerio. No sería primera vez que ocurría, y no lo podían atribuir a brujería o practicas malsanas, simplemente gatos o ratas que aparecían muertos por vejez o enfermedad.
Pero esta vez era diferente. El olor era penetrante, extremadamente fuerte como para ser un animal pequeño.
Eran las tres de la mañana y Aníbal se vio obligado a salir de su casa a ver qué ocurría. La luna llena iluminaba débilmente las tenebrosas calles de piedra de la localidad, mientras algunas nubes flotaban en el cielo y se interponían entre el blanco satélite y los pasos del nervioso hombre.
Bajo la luna llena
Caminó hasta la esquina de la capilla para cruzar al camposanto. La soga que colgaba de la campana oscilaba lentamente, impulsada por un viento frío y seco. Un gato negro miraba sin pestañar a un asustado Aníbal y en un momento de tensión le mostró sus colmillos y su lomo arqueado, en señal de rechazo a la presencia del hombre en esa calle.
Noche misteriosa en el cementerio
Cuando llegó al portón del cementerio, el candado abierto le indicó que alguien ya estaría adentro, quizás investigando lo mismo que Aníbal, o quizás siendo la causa del fétido olor que cada vez se hacía más fuerte.
Tras caminar por los pasillos oscuros del recinto, se detuvo en uno donde una figura parecía flotar sobre una resquebrajada lápida que tendría al menos cien años de antigüedad. Fijó sus ojos en la silueta. Incapaz de moverse o gritar, Aníbal entendió que fue mala idea investigar el origen del penetrante olor. Con la pesadez de su cuerpo confirmó lo que su cerebro ya le había advertido en menos de dos segundos: no volvería a dormir jamas, así como tampoco volvería a su casa o a su vida.
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Gracias por llegar hasta aquí.
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Para conocer un poco más de mí, aquí te dejo mi presentación




Hola amigo
Yo jamás iría a un cementerio así allá olores fuertes más bien me mudaria del pueblo tenebroso.
Lamentablemente Aníbal ya estaba poseido por el espanto que se lo llevó sin pensarlo.
Buen relato amigo a veces nos metemos como di fuéramos detrás de Aníbal.
Suerte en el concurso
Gracias amiga!
Saludos!
Que mala suerte la de Aníbal, aparte de que tenía insomnio también tenía mucha curiosidad. No lo mató la falta de sueño, que en cierta forma acabaría por autodestruirlo, pero no tuvo tanta suerte con las ganas de saber lo que fue a buscar al cementerio.
jejeje así es!
Mil gracias por visitar el post