Tratamiento que la Secta-Mafia de la Masonería da a sus Víctimas

in #mason2 days ago

Los siguientes hechos son conocidos porque mi padre, Gustavo Javier Morduhay, pertenece a la secta-mafia de la Masonería. A partir de nacer en estas coordenadas socio-familiares, una gran parte de mi entorno, sin saberlo yo hasta muy recientemente, pertenecen, también, o han caído con el curso de los años, a la misma secta. El conocimiento de lo descrito a continuación se basa en las innumerables conversaciones con estos miembros de la secta. Algunas veces, la ebriedad de la impunidad los hacía vanagloriarse de las mentiras que forjan judicialmente y su absoluta seguridad de no tener ninguna consecuencia de ello. Otras muchas fueron conocidas por mi en diferentes momentos de mi vida, pero sin aunarlas, las consideraba un cúmulo extraordinario de casualidades. Esto, claro, hasta quedar patente la presencia de la secta-mafia en mi vida y especialmente en mi familia.

Esta el una descripción de cómo la secta de la Masonería persigue y perjudica a quienes designa como enemigos. Los pasos básicos son: alejar amigos y familia de la víctima -tanto más fácil de hacer si ente ellos hubiera otros miembros de la secta-, privarla de trabajo, privarla de vivienda

En el presente, nos enfocaremos en el proceso, metodología y conjunto de falsedades con que la secta-mafia de la masonería, priva de su vivienda a la víctima.

Una metodología frecuentemente utilizada por la secta, aprovechando la enorme probabilidad de ser dueños de la vivienda que la víctima está alquilando, es:

  1. Causar el despido de la persona de su trabajo
  2. Pedir el desalojo del inmueble.
    2.1. Conjuntamente impide que se alquile cualquier otro lugar para mudarse, aprovechándose de su posición predominante en el mercado inmobiliario. Eso, sin contar la falta de dinero provocada por la pérdida de trabajo, lo cual hace imposible el pago de un nuevo alquiler o los gastos de mudanza.
    2.2. Para forzar la decisión judicial que lleva a desalojar a una persona dejándola en la calle, contraviniendo la Constitución Nacional que establece la vivienda como derecho básico, fragua dos mentiras:
    2.2.1. La primera mentira a establecer es que la persona de hecho sí tiene dinero.
    2.2.1.1. Para ello se vale de procedimientos tan indignantes como afirmar que todo aquél que coma carne tiene dinero. Desconociendo las necesidades de una alimentación básica. Adicionalmente, para poder ficcionar que la persona tiene dinero, colocan en la góndola de carne, una o más bandejas con cortes sumamente inusuales pero muy baratos. Escondidas. De forma que si una persona agarra una bandeja de hígado vacuno, dirán: "había una bandeja de pajarita y no la agarró". Es evidente, e indignante, ara toda persona que no este coludida con la secta de la masonería, que estas falacias no determinan que una persona tenga dinero.
    2.2.1.2. También aduce que quien compra una marca, aunque sea un centavo más cara, que otra cualquiera de la góndola, tiene dinero. Para esto, se valen de poner marcas en promociones que hacen difícil saber cuál es el mejor precio de la góndola. Así, la marca habitual y famosamente más barata, puede no ser la más económica de la góndola ese día en virtud de una promoción. Más allá de todo esto, queda claro lo ridículo que es suponer que porque una persona pueda compara un paquete de arroz de una marca estándar, tiene el dinero suficiente para pagar la mudanza. Queda claro que una mudanza cuesta mil veces más -sin exagerar- que un paquete de arroz.
    2.2.1.3. Lo mismo sucede con el control del cambio en la caja del supermercado. Si una persona, por simple candidez, se retira sin controlar el cambio, confiando en el cajero, afirma que tiene dinero. Y esto incluso sucede por valores tan mínimos que no pueden ser expresados en términos de la moneda de menor denominación de curso legal. Si, por un solo centavo, la persona dejara de exigirlo, impulsarían la falsedad de que la persona en cuestión, tiene dinero.
    2.2.1.4. Si la persona compra agua embotellada, se afirmará también, que tiene dinero. Pese a que la secta, se encarga de tirar basura en los tanques de agua del edificio, haciendo el agua no apta para consumo.
    2.2.1.5. Cualquier compra, por mínima que sea, fuera de los alimentos básicos, se hará figurar como una muestra de que la persona tiene dinero. Y desde luego, resulta en una ofensa a la razón, pensar que el costo de un cuaderno barato de 80 hojas de tapa blanda hace suponer que la persona a ser desalojada tiene dinero para mudarse. El costo de mudarse es mil quinientas veces mayor.
    2.2.1.6. Otro tanto sucede con la medicación. Si se compra medicamentos sin receta, por necesarios que sean, se los toma como prueba de que la persona en cuestión tiene dinero.
    2.2.1.7. Si en el supermercado, la persona en cuestión regresa un artículo, por cualquier razón, aunque sea completamente justificada (como que el empaque esté roto), la conclusión que intentan imponer los impostores de la secta-mafia (masonería) es que la persona compra sin reparo o medida, y por esto devuelve artículos que no necesita. Nuevamente atentando contra la razón que dice que una persona que sufre de un presupuesto muy limitado, no puede darse el lujo de llevarse un producto que no le sirva o que corra el riesgo de echarse a perder.
    2.2.1.8. En otro orden de falsedades, la secta intentará falsear situaciones para producir el equívoco buscado. Una suerte de lista de gestos son usados para inferir de ellos un carácter de agresividad, una suerte de pericia callejera de fantasía basada en supercherías y lugares comunes, que incluso un siglo atrás, cuando fueron introducidas al ajuar de prácticas judiciales, eran contrarias a todo espíritu científico serio. Listaremos algunas que fueran indicadas a mi persona por Patricia, miembro de la masonería femenina, trabajadora del BCRA:
    2.2.1.9. En la calle o en el supermercado, un transeúnte buscará provocar un choque al caminar directamente hacia la persona de la víctima, frenando a último momento. A veces, incluso sin frenar en absoluto. Si, por evitar el choque, se produce, aunque sea un ligero roce con la mochila o cualquier otra parte, intentaran inferir de esto que l víctima es agresiva.
    2.2.1.10. Otra mentira a construir, se basa en tender una manguera en el camino, y esperar que sea pisada por la víctima. Si la manguera es pisada, saltarán a la conclusión planificada.
    2.2.1.11. Nuevamente de labios de masones, me es referida otra estratagema habitual. Se trata de barrer o trapear en el camino de la víctima. Si la víctima sigue su curso, salteando el escobillón o el trapeador, se establecerá que la persona es agresiva. Una variante de la que me advirtieron especialmente, es que la persona con el trapeador o escobillón se acerque a la víctima y barra o trapee directamente sus pies, golpeándolo con el instrumento de limpieza mientras lo hace. Si la víctima reacciona instintivamente levantando los pies para no ser trapeada o barrida, suena sobre ella el anatema ficcionado.
    2.2.1.12. Una extensión de la anterior, es que si la víctima pisa, por error o simplemente porque no hay otro espacio por donde pasar, el montículo de basura barrido, o las hojas, o el pasto cortado, nuevamente, los falsarios se declararán victoriosos y darán a la secta el dictamen que ha planeado con estas malas artes. Y, desde luego, es ridículo que el pasar y pisar sobre un lugar, por distracción, o porque no hay otro camino, y siendo que la persona que barre/trapea ha dado con su gesto el permiso para pasar, nada malo hay en ello y derivar un rasgo de personalidad estas cotidianeidades anodinas es de supina malicia y se hace en completa mala conciencia.
    2.2.2. Sugerir que la persona, tiene dinero -falso-, pero no se muda porque desea perjudicar a la parte propietaria. Con esto, buscan darle un carácter penal a lo que, de otra manera, es una simple deuda originada en la pobreza y fuerza mayor. Para esto fragua mentiras tales como hacer pasar por pericias encuentros callejeros. En particular, suelen hacer caminar una persona en dirección a chocar a la víctima. Cuando la víctima le esquiva, utilizan el choque de la mochila de la víctima, que ha rozado a la persona que venía en dirección a chocarla, para argumentar que ha actuado violentamente (y por lo tanto es violenta, y en consecuencia actúa con malicia). Lo cual es de un tenor de ridiculez supino, si no fuera porque es la forma regular con que la secta/mafia de la masonería logra fallos judiciales contra las personas que la critican.
    2.3. Una vez fraguadas las dos mentiras anteriores (2.2.1 y 2.2.2), fuerzan a la persona a salir del departamento, tornando el agua de la canilla insalubre. Provocando dolores y manchas en la piel. Si la persona se ausenta de la casa por varios días consecutivos, inmediatamente saltan a la conclusión que la vivienda está desocupada dado que la víctima ha encontrado dónde vivir, pero esto está lejos de ser cierto, porque en la mayoría de los casos, simplemente se ha ido unas semanas a recuperarse de los efectos provocados por el agua en mal estado, y, usualmente, el lugar que ha encontrado para recuperarse es una solución de muy corto plazo. Alquilar una habitación por unos días, la casa de alguna persona amiga. De modo que bajo este forzado malentendido, la víctima es desalojada, sin tener donde llevar sus pertenencias ni contar con vivienda segura. Exactamente como lo desea la masonería.
    2.4. Habiendo desalojado a la víctima, la masonería promueve ahora una denuncia penal por daños, aduciendo que el deterioro del departamento desalojado es causado intencionalmente y con malicia. De más está decir que toman como daños cosas tan baladíes o injustas como hacer pasar el propio desorden provocado por el desalojo como daños. O el hecho de estar el baño sucio, lo cual es lógico producto del uso normal y de las incomodidades producidas por la falta de agua limpia, provocado por la propia secta al ensuciar el depósito de agua. Para promover dicha acción penal, promoverá dos falsedades. Hacer parecer que la víctima tiene dinero (parecido a lo hecho en el punto 2.2.1). Y por otro lado, como en el 2.2.2, inventar que la víctima obra con malicia.
    2.4.1. Sumado a todos los embustes y fraudes descritos en el 2.2.1, la masonería agregará uno más. Consistente en estacionar un vehículo automotor, aunque sea una pequeña moto, en la puerta de la víctima, para aducir que es de su propiedad, que por tanto, tiene dinero.
    2.4.2. Simétricamente a 2.2.1, el objetivo aquí para la masonería, será promover la mentira de que la víctima actúa por malicia, o ha actuado con malicia al no poder pagar el alquiler del cual ha sido desalojada. Y de la misma manera, se intentará fraguar equívocos en la calle que puedan ser representados (falazmente) como prueba del carácter violento de la víctima. Y así saltar del dicho rasgo de carácter (inventado) a afirmar que la deuda (inexistente e imaginada) no se paga por malicia.
    2.5. Con todas las mentiras anteriores (puntos: 2.4, 2.4.1 y 2.4.2) se intentará lograr el allanamiento de la víctima para quitarle el poco dinero que pueda tener, y lograr, de esta manera, dejarla en la calle.

A todo lo anterior, debiera seguir completar otros procedimientos que son comunes para la masonería en su objetivo de lograr aislar, y dejar sin trabajo a sus víctimas, a las cuales, desde luego, llama "enemigas".

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