Mi padre pertenece a la Masonería y yo no...

in #masonry15 days ago (edited)

Mi padre, Gustavo Javier Morduhay, Argentino, nacido en 1949, domiciliado en CABA, Argentina, en el barrio de Palermo, pertenece a la secta de la Masonería. Al rechazar participar de los crímenes de la secta/mafia, he sido tratada como enemiga. Como en toda familia mafiosa, si alguien rechaza participar, no se le trata con neutralidad, sino que se la hace la guerra. Por lo tanto, la masonería desarrolla todo tipo de maniobras para perjudicarme.

  1. Iniciación de menores de edad en la Masonería:
    1.1. Caso varones (o al menos percibidos como varones por su familia). A los 13 años (lamentablemente hace mucho, como para que este delito sea juzgable) mi padre me ofreció drogas para dárselas a la chica que me gustara, sin su conocimiento. Este ofrecimiento se repitió unos meses más tarde, pero ofreciéndome hormonas para que se las diera sin que se enterase. Yo me negué al ofrecimiento. Por lo cual, nunca fui iniciada en la masonería. De hecho, en aquél momento, ni siquiera sabía de qué se trataba, y consideré que ambos ofrecimientos eran producto de la mente hilarante y desconectada de la realidad de mi padre.Muchos años después, me enteraría de las acciones de la Masonería.
    1.1.1. Secuestro químico. Según reconstruyo con los conocimientos que ahora tengo, el primer ofrecimiento de mi padre se trataba de medicación psiquiátrica a la que los miembros de la masonería tienen acceso gracias al nutrido número de sus miembros, que participan de todas las esferas de la sociedad y los campos profesionales. Mi padre, de hecho me aclaró que debía ponerla en su comida o bebida, sin que ella se entere, y debía quedarme al lado de ella. El efecto de esta droga, según palabras de mi padre, es una sensación "de enamoramiento", y una falta de defensa frente al otro. Me dijo que esta maniobra puede ser repetida regularmente. Pero no prolongada más de dos años, puesto que una exposición tan larga a la droga, tendría efectos y daños permanentes en la química cerebral. Algunos, me dijo, extienden la relación teniendo hijos. Como puede verse, se trata de algo que bién podría calificarse de secuestro y violación química. Puesto que de esta manera, los miembros de la masonería, nuevos o viejos, atrapan a alguien (puede ser también un varón, aunque no cuento con tanta información de ellos, lo que me hace creer que estos secuestros químicos son más habituales entre miembros de la masonería contra mujeres). Tampoco puede decirse que las personas adultas están a salvo de esta práctica. Según me he informado luego, uno de los síntomas más perceptibles de estar bajo los efectos de esta droga es el dilatamiento de las pupilas.
    1.1.2. Violación quimica. El segundo ofrecimiento de mi padre, tendría como objeto violentar la voluntad induciendo un estado de excitabilidad y/o excitación sexual mediante el suministro oculto de hormonas. En este caso, si bien no tengo confirmación, todo hace suponer que se trata de testosterona. Ante la impotencia de no poder luchar contra su propia familia y la secta, suelen terminar uniéndose a la misma.
    1.2. Caso hijas mujeres (o percibidas como tales antes de su pubertad). Luego, muchos años después, escuchando el testimonio de muchas hijas de masones, me enteraría que, realmente, es el procedimiento normal de iniciación a la masonería de los hijos varones de padres masones. Básicamente, la iniciación temprana es a través de una violacion. Y si sos mujer (cisgénero), y tu padre o madre pertenece a la masonería, la inicación pasa por una violacion, pero en tu contra. Tu padre o madre se encargaran de asegurarse de que recibas hormonas en la comida sin tu conocimiento, desde los 9 o 10 años de edad. Esto provoca una aceleración de la pubertad, y varios efectos secundarios, producto del desequilibrio hormonal provocado. La intención fundamental de esto, es disparar la líbido de la niña/preadolescente, para convertirla en un juguete sexual dentro de la organización (o sea, dentro de la masonería). La manipulación psicológica y química de la menor, busca conducirla a consumar su iniciación sexual con la persona que el padre o madre (quien pertenezca a la secta) haya pactado. Por esto se paga dinero, según diría mi padre. También, se suele utilizar a la menor, o al menor, como carnada para chantajes sexuales. Todos estos comportamientos, son inducidos, principalmente, por suministrar hormonas sin conocimiento de la menor.
    Por eso, los síntomas secundarios de la exposición prolongada a la hormona, dejan en las adolescentes los signos de: mayor crecimiento del bello corporal, especialmente en brazos, y piernas. Desarrollo de hombros más anchos que el promedio de las chicas de su misma edad. Conducta agresiva. Y, por supuesto, hipersexualización, que es lo buscado por el padre o madre Mason. Al darse cuenta de esta situación, y enfrentadas con el muro de negación y la complicidad de toda la secta, las adolescentes se enfrentan a dos opciones: ver su vida destruida por su propia familia, con la ayuda de toda la secta; ó unirse a la misma. La mayoría toma el camino que implica no denunciar los crimenes y aberraciones a las que fueron sometidas por su propia familia con el apoyo de toda la Masonería. A cambio, ellas mismas se van introduciendo el la secta, ganando poder. La gran mayoría de estas manipulaciones, tiene por objeto inducir a la menor a tener relaciones o conductas sexuales para gratificación de otro hijo/hija de la masonería, cuyo padre haya pagado el precio acordado. Sin embargo, cuando se trata de una menor, blanca y rubia, el valor de su sexo comerciado dentro de la secta se dispara, haciendo que los compradores de dicho derecho, sean otros masones, de la edad de sus padres. Puesto que son los que pueden pagar el precio que se exige. En todos los casos, el padre/madre, perteneciente a la masonería, opera como un prostituyente.
    1.2.1. Efectos secundarios de la exposición de las menores a la testosterona: hay que agregar a las dichas arriba el cambio abrupto de hábitos alimentarios de la menor, al ser conciente de estar recibiendo hormonas en su alimentación sin su conocimiento. De los cuatro casos que llegue a tener conocimiento, 2 se volvieron veganas o vegetarianas, 1 optó por comer principalmente fruta, y la otra sólo comer lo que pidiera ella misma por delivery. Todas estas son estrategias para poder separar el control de su alimentación de su familia (y, por lo tanto, de la secta), y evitar seguir siendo hormonada y/o drogada sin su conocimiento.
  2. Utilización de menores en la secta más allá de los fines sexuales: Otra forma, casi universalmente presente entre los padres masones, es la utilización de menores para crear situación que perjudiquen a los enemigos de la secta (incluso a personas que no saben que son enemigas de la secta, pero la mafia los trata como tales). Parto de mi experiencia personal, a los 7 años de edad, mi padre me pidio que genere una situación en la calle, donde yo tenía que correr hacia una persona mayor, casi hasta chocarlo, y a último momento, esquivarlo. Si, la persona intentaba esquivarme, y producto de ello me rozaba, yo tendría que decir que me había golpeado. Pero no debía decir nada de esto ante nadie que me lo preguntara. Sólo provocar la situación y luego describirla como un golpe, sin especificar ni ahondar en nada. En ese momento no entendí el pedido. Ahora que soy más grande, sé que utilizan esta estrategia para forzar pericias fraudulentas. Mediante este mecanismo puede que una persona sea declarada violenta ante un tribunal, sin que haya nada de violento en ninguna de sus conductas.
  3. Utilización de droga con fines no sexuales dentro de la Masonería. La secta de la Masonería tiene acceso, a través de sus miembros, a drogas psiquiatricas. Y las usa para forzar comportamientos en sus víctimas.
    3.1. Existen drogas que reducen tu voluntad, de manera tal, que una persona desprevenida puede ser incapaz de negarse a un pedido que va en contra de sus intereses. Por ejemplo, me he enterado de la venta de un automotor, utilizando éste método. En otra ocasión, puede tratarse de pedir prestada la computadora personal de una persona. El mecanismo es darte la droga sin tu conocimiento, y luego pedir enérgicamente algo, con energía pero sin agresión (para no despertar mecanismos de defensa).
    3.2. También hay drogas que exasperan la irritabilidad. De forma tal, que la persona expuesta a esta droga sin conocimiento, experimentará accesos de irritación y enojo, con mayor facilidad. El desencadenante es necesario, pero la proporción en que es sentido el mismo aumenta exponencialmente. Asi, una pequeña agresión, planificada, contra una persona que ha sido expuesta a esta droga, puede desencadenar una respuesta física, que la perjudique judicialmente. Y de esta manera, la Masonería logra fraguar procesos judiciales e inventar expedientes psiquiátricos a personas que, realmente, no tienen problemas de control de la agresividad. Nuevamente, lo ilustraré con un hecho tomado de mi propia familia. En este caso, mi hermano. Aunque mi hermano llegó a tener cierto entendimiento con mi padre, a la edad de 15 o 16 años tomó distancia para siempre. Por lo que me cuenta, él llegó a tener conocimiento de la participación de mi padre en la secta de los masones (conocimiento que yo solo tuve recientemente). El desplante de mi hermano hacia mi padre masón, le ganó la enemistad de la secta. Llegó a tener un incidente donde agredió físicamente a un conductor que había realizado una maniobra peligrosa. El producto de este hecho es que tuvo que cumplir una "probation", incluyendo la condición de empezar terapia psicológica. Por recomendación llegó a un psicólogo que lo derivó a un psiquiatra, y así, fue medicado por primera vez. Ahora, que conozco el modo de accionar de la masonería, entiendo que es muy probable, que el psicólogo recomendado fuera de la secta, y por tanto lo derivase a un psiquiatra de la misma filiación. Y todo esto se traduce en que, casi una década después, pidan sobre él una internación psiquiátrica judicial, basados en un diagnóstico fraguado por "profesionales" de la secta. Frente a esta situación, mi hermano, que se había negado a participar (o seguir participando) a la edad de 15 o 16 años, no tuvo más opción que unirse. Lo mismo que las adolescentes violadas por la secta, lo empujaron al límite hasta quebrarlo.
    3.3. Drogas existen, y la secta tiene acceso a ellas, que dificultan el pensamiento racional-matemático o la concentración. Estas drogas son utilizadas por la masonería para arruinar la trayectoria académica de sus víctimas. Son utilizadas frecuentemente en la adolescencia para provocar dificultades a los menores que se enfrentan, o no se adhieren, a la secta. Algunas veces, la sensación de frustración puede ser tan grande, que lo conducen al suicidio. Nuevamente, ilustro con con ejemplo tomado de mi propia vida. Dado que mi padre es masón, me enviaron a una secundaria privada donde han concurrido muchos otros hijos de la masonería. Sólo las personas que son invitadas a la secta, saben de sus actividades. Yo, al negarme a los dos ofrecimientos de mi padre, relatados en el punto 1, no había sido informada. Un compañero, que tenía el habla afectada por la "medicación" -psiquiátrica- que estaba siendo forzado a tomar, era incapaz de aprobar las materias, sin importar lo mucho que se esforzara, y, de hecho, era el que más lo hacía del curso, llegando a pasar todos sos apuntes del día hasta tres veces, para retener las ideas. Aún así, en tercer año, reprobó casi todas. Poco después, nos enteramos de su suicidio, antes de comenzar el año escolar. Con toda probabilidad, Luis Tachdjian estaba mal medicado, y probablemente bajo los efectos de otras drogas que su familia le daba sin su conocimiento.
  4. La manera de la masonería de matar: Incluso fuera de la masonería, es extenso el conocimiento de que la secta utiliza diversas maniobras para llevar a la muerte a una persona. Lo he relatado en otro lugar. Aquí me basta decir que denuncié la muerte de mi madre como un acto deliberado, una suma de acciones y omisiones, ordenadas siguiendo el protocolo de la secta, que terminaron en su muerte. Dicha denuncia judicial-penal, realizada en Argentina, se suma a los motivos de la secta para intentar perjudicarme en todo lo que este a su alcance. Que, dada la extensión de la masonería en todos los países de occidente, no es poco.
  5. Explotación sexual de menores y su utilización como arma contra los enemigos de la secta, especialmente la Iglesia Católica. Es de dominio público la cantidad de escándalos sexuales que han afectado a la Iglesia Católica. También a muchos otros enemigos de la secta. Pero existe una conciencia creciente de que detrás de todos, o al menos, la mayoría de dichos escándalos, se encuenta la masonería. El mecanismo que utiliza la secta-mafia para provocar estos abusos, es el descrito en el punto 1.2. del presente. Básicamente manipula, droga y hormona a los menores para empujarlos a incurrir en conductas sexuales o eróticas, y otro tanto hace, si le es posible, con los adultos que luego serán chantajeados por la secta. Asi, es común entre los sacerdotes aconsejar a los jóvenes que estén pensando entrar en los seminarios, que se cuiden mucho de la masonería. Que, si tienen familia dentro de la secta de los masones, no comuniquen su decisión de entrar al seminario, o que, incluso desista de entrar, puesto que harán lo imposible para arruinar una vocación a la vida sacerdotal si esta es sincera. Por el contrario, si alguien pertenece a la masonería de manera privada y quiera ser sacerdote, le darán todo el apoyo de la secta (que no es poco, ubicada en toda la geografía, estratos y profesiones de occidente). Nuevamente, puedo ilustrar lo dicho con experiencias de mi vida. Dado que mi padre pertenece a la secta, fui a un secundario donde estudiaban muchos hijos y familiares de masones. Algunos entraron a la masonería durante la secundaria (de la manera que se explica en el punto 1.1), otros, como mis amigos, se unieron más tarde. Al rededor de nuestros 25 años, y, espero, de manera diferente a la relatada en 1.1., Juan Lucas se unió a la masonería. Unos años más tarde, me comunicaría que el renombrado caso del "Padre Grassi", donde es condenado el sacerdote argentino por cargos de abuso, fue ideado por la masonería. Que las declaraciones del sacerdote, que denunciaba que había sido drogado para actuar contra su voluntad, eran ciertas. Y a todo esto añadía: "si, lo drogaron, pero yo, ni drogado lo haría". Y, por otro lado, siendo yo docente de una institución, me encuentro con que un alumno mío, el Sr. Nicolas Fassi, reconoce que la familia del padre Grassi pertenece a la masonería, y que probablemente lo hayan drogado. Así, la masonería reconoce en privado estar detrás de este caso de abuso sexual, organizando todo y drogrando a los participantes para forzar el hecho. Pero objetan que aún drogados, la responsabilidad es de los partícipes. De la misma manera que cuando hormonan y drogan a sus propias hijas adolecentes, luego las hacen responsables de los desequilibrios en su conducta (provocados por la droga). Hace muchos años, en mis tempranos veintes, se me paso por la cabeza, antes de transicionar, la posibilidad de ser sacerdote. Ya en aquellas primeras charlas, me preguntaron si mi familia pertenecía a la masonería. Yo respondí -erróneamente- que no, puesto que en aquel momento, no sabía nada de la participación de mi padre, y de mi tía en la secta. Y me advirtieron que sería mejor que no ande contando mucho aquella idea mía de ingresar al seminario, puesto que podría atraerme muchos problemas, de la mano de estas personas (los masones).

Todo esto ha sido tomado de las diversas conversaciones que tuviera con miembros de la masonería y de otras experiencias personales, tanto mías como de mi entorno.