Tipos de cáncer según su origen celular y por qué esta diferencia define el tratamiento

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El término “cáncer” se utiliza con frecuencia como si describiera una sola enfermedad, pero desde el punto de vista médico esto es incorrecto. El cáncer engloba un conjunto amplio de patologías que se diferencian, principalmente, por el tipo de célula o tejido donde se origina el tumor. Esta clasificación no es académica: determina cómo se diagnostica, cómo se trata y cuál puede ser su evolución.

Dos personas pueden tener un tumor en el mismo órgano y, sin embargo, requerir tratamientos completamente distintos. La razón es que el comportamiento del cáncer depende de su origen celular, de su capacidad de crecimiento y de cómo responde a terapias específicas. Comprender esta clasificación permite interpretar mejor las decisiones clínicas y el enfoque individualizado del tratamiento oncológico.

Clasificación del cáncer según el tipo de célula o tejido

La base de la oncología moderna es el diagnóstico histológico. A partir de una biopsia, se identifica el tipo de célula tumoral y se establece el marco terapéutico más adecuado. Esta información es decisiva desde el inicio del proceso.

Los carcinomas son el grupo más frecuente. Se originan en células epiteliales, que recubren órganos y superficies del cuerpo. Incluyen cáncer de mama, pulmón, colon, próstata y la mayoría de los cánceres de piel no melanoma. Representan aproximadamente entre el 80 y el 90 % de los casos diagnosticados.

Los sarcomas se desarrollan en tejidos de soporte como huesos, músculos, cartílagos, grasa y vasos sanguíneos. Ejemplos habituales son el osteosarcoma, el liposarcoma o el leiomiosarcoma. Aunque son menos frecuentes, suelen presentar un crecimiento más agresivo y afectar a personas más jóvenes.

Cánceres hematológicos y tumores del sistema nervioso

Las leucemias afectan a la sangre y a la médula ósea. No forman tumores sólidos, sino que alteran la producción normal de glóbulos blancos. Se clasifican en agudas o crónicas y en linfoblásticas o mieloides, según la célula de origen. Estas alteraciones comprometen la inmunidad y la capacidad de transporte de oxígeno.

Los linfomas se originan en el sistema linfático, una parte clave del sistema inmunológico. Se dividen en linfoma de Hodgkin y linfoma no Hodgkin. Su comportamiento clínico depende del subtipo celular y del grado de agresividad, lo que condiciona el tratamiento y el seguimiento.

El mieloma múltiple es un cáncer de las células plasmáticas, responsables de producir anticuerpos. Sus manifestaciones más frecuentes incluyen fragilidad ósea, anemia e infecciones recurrentes, lo que lo convierte en una enfermedad de impacto sistémico.

Los tumores del sistema nervioso central se desarrollan en el cerebro o la médula espinal. Incluyen gliomas, astrocitomas y meduloblastomas. En estos casos, la gravedad depende más de la localización que del tamaño, ya que pequeñas lesiones pueden afectar funciones neurológicas esenciales.

Aspectos clave que explican la importancia de esta clasificación:

  • Existen más de 200 tipos distintos de cáncer identificados
  • El tipo celular determina la estrategia terapéutica
  • Tumores en el mismo órgano pueden requerir tratamientos opuestos
  • La personalización médica comienza con el diagnóstico histológico

Este enfoque explica por qué los tratamientos oncológicos actuales son cada vez más específicos y menos generalistas. Identificar correctamente el tipo de cáncer permite mejorar la eficacia terapéutica y reducir intervenciones innecesarias.

Dentro del abordaje integral del paciente, el soporte nutricional especializado adquiere relevancia clínica, ya que las necesidades cambian según el tipo de cáncer y el tratamiento. Puede consultarse información detallada sobre este acompañamiento en este recurso profesional en nutrición oncológica.

Comprender el diagnóstico y el acompañamiento clínico

Conocer el tipo de cáncer ayuda a interpretar el tratamiento propuesto, anticipar posibles efectos secundarios y participar de forma informada en las decisiones médicas. La información precisa reduce la incertidumbre y mejora la adherencia al proceso terapéutico.

La atención presencial se ofrece en Rúa do Valiño, 66, Baixo 4, 15707 Santiago de Compostela, donde el acompañamiento profesional se adapta a cada diagnóstico concreto. La ubicación exacta puede consultarse en ver la localización exacta del centro en el mapa.

El cáncer no es una única enfermedad, sino un conjunto de patologías definidas por su origen celular. Comprender esta clasificación es esencial para valorar la importancia de un diagnóstico preciso y de un abordaje verdaderamente individualizado.