El Espejo y la Ventana
A menudo vivimos la vida mirando a través de un espejo: nos enfocamos en nuestras faltas, en lo que nos falta por lograr, en cómo nos ven los demás o en las heridas del pasado. Cuando el mundo se siente pesado, es porque nuestro reflejo ocupa todo el campo visual.
La verdadera paz comienza cuando convertimos ese espejo en una ventana.
Mirar hacia afuera nos permite ver que el mundo es inmenso y que nuestros problemas, aunque válidos, son solo una pequeña parte de una historia mucho más grande.
Aceptar la imperfección nos libera de la carga de ser "terminados". No somos un producto final; somos un proceso en constante movimiento.
Recuerda que no vemos el mundo como es, sino como somos nosotros. Si cambias la lente con la que miras tu presente, el paisaje a tu alrededor empezará a cambiar sin que nada externo se haya movido todavía.
"La felicidad no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de lidiar con ellos."