El descanso también es parte de la fe

in #spanish18 days ago

Cuesta tener fe cuando no ves resultados. Pero la fe no es ver, es confiar. Es sembrar y esperar, sabiendo que la cosecha llega a su tiempo. El agricultor no escarba la tierra cada dos días para ver si la semilla creció. Confía en el proceso.

Hay días en los que uno siente que todo pesa. Las responsabilidades, las deudas, las relaciones. Y en medio de eso, cuesta encontrar un momento de paz. Pero justo ahí, cuando parece que no se puede más, algo pequeño pasa. Un mensaje, una canción, el amanecer. Y te acordás de que no todo está perdido.

El otro día mi hijo me preguntó por qué existimos. No supe qué responderle. Me quedé mirándolo un rato y le dije: "Para amarnos, supongo". Él asintió y siguió jugando. A veces los niños dicen más con una pregunta que nosotros con un discurso.

A veces uno cree que la fe es tener certezas. Pero la fe verdadera es seguir caminando cuando no ves nada. Es poner un pie delante del otro sin saber dónde termina el camino. Y confiar en que alguien más grande que uno va marcando la ruta. Eso no es debilidad, es valentía.

Uno tiene que aprender a estar bien solo antes de poder estar bien con otros. Si necesitás de la compañía constante para sentirte completo, algo está desbalanceado. La soledad elegida es diferente a la soledad impuesta. Ambas enseñan cosas distintas.

Hay una cosa que aprendí tarde: no todo requiere mi opinión. Puedo ver algo, sentir algo, y simplemente dejarlo estar. No todo es un debate, no todo necesita mi intervención. A veces lo más maduro es quedarse callado y observar.

La vida no siempre da lo que uno pide, pero siempre da lo que uno necesita. A veces la respuesta es no, y ese no abre una puerta que uno no veía. Otras veces el silencio es la respuesta más clara que existe. Aprender a escuchar es parte del camino.

A veces estamos tan ocupados mirando lo que nos falta que no vemos lo que tenemos. La salud, la familia, el techo, la comida. No hace falta tener mucho para agradecer. Solo hace falta detenerse un momento y mirar alrededor. La vida está llena de cosas simples que valen oro, pero las pasamos por alto porque andamos corriendo.

La vida da vueltas. Lo que hoy duele, mañana puede tener sentido. Lo que hoy parece un final, mañana puede ser un comienzo. Cuestión de tiempo, de fe, de seguir caminando aunque no se vea el destino. Lo importante es no quedarse quieto.

Me di cuenta de que las mejores conversaciones que tuve en la vida no fueron planificadas. Fueron esas charlas espontáneas a las 2 de la mañana, esas caminatas donde todo fluía, esas meriendas que se extendieron hasta la cena. La magia no se planifica.

El otro día venía en el colectivo y vi a una señora mayor sonriendo sola mirando su teléfono. Una foto de su nieto, seguro. Y pensé: la felicidad está en esos momentos chiquitos que nadie filma. Nos rompemos la cabeza buscando grandes alegrías y hay una señora en el bondi que ya la encontró.

Uno vive persiguiendo respuestas afuera, cuando las más importantes están adentro. El silencio asusta porque te deja a solas con lo que sos. Pero es justo ahí donde podés escuchar lo que realmente importa. No le tengas miedo al silencio.

El otro día me desperté a las 5 de la mañana sin querer. Salí al balcón y el cielo estaba pintado de rosa y naranja. No había nadie en la calle, solo el sonido de los pájaros. Me quedé ahí diez minutos sin hacer nada, solo mirando. Y sentí una paz que no sentía hace mucho.

Hay personas que llegan a nuestra vida y se quedan. Otras pasan y dejan una enseñanza. Ambas son importantes. A veces cuesta soltar, pero cuando soltás, las manos quedan libres para recibir lo nuevo. Aferrarse a lo que ya fue es como querer agarrar agua con las manos.

Me pasa que a veces quiero tener todo controlado y cuando algo se sale de lo previsto me desarmo. Pero la vida es así nomás, impredecible. Aceptar que no todo depende de uno es un alivio. Soltar el control no es rendirse, es dejar de pelearse con lo que no se puede cambiar.

Hay una presión terrible por mostrar una vida perfecta. En redes, en las conversaciones, en las fotos. Todos felices, todos exitosos. Pero la realidad es que todos cargamos algo. Una preocupación, un miedo, una historia que no contamos. Está bien no estar bien. Está bien decirlo.

A veces las palabras llegan cuando más se necesitan. Ojalá esta te haya llegado en el momento justo.


Contenido original para Steemit.