Una madrugada de fuego y música en Itá sorprendió a los visitantes españoles

in #spanish19 days ago

A vivid bonfire ignites during the San Juan Festival in Alicante, Spain, showcasing bright flames and intense heat.
Foto: Mimi Fitz / Pexels (CC0)

Hoy, mientras terminaba el trámite de mi licencia de conducir en la Oficina de Tránsito de Asunción, me cruzó una notificación de WhatsApp de mi prima Lucía, que acaba de regresar de Itá. Me contó que, la noche del 23 de junio, una fila de alrededor de 1 500 turistas españoles se acomodó frente a la fogata central, siguiendo el ritmo de la polka paraguaya que los locales tocaban con acordeones y arpas. Esa imagen, tan inesperada en medio de la campaña de turismo, me hizo volver a los orígenes de la fiesta de San Juan.

El San Juan paraguayo nació en la época colonial, cuando los frailes españoles introdujeron la celebración del solsticio de verano y los guaraníes aportaron sus rituales de purificación con hierbas y cantos. En el siglo XVIII, el registro del cronista José de los Santos describe una ceremonia en la que los pobladores de Itá, entonces conocida como “Villa de San Juan”, encendían hogueras para ahuyentar los malos espíritus y agradecer a la Madre Tierra. Ese mestizaje se mantuvo vivo, y en la última década la fiesta se ha convertido en un eje cultural que atrae a visitantes de fuera del país.

Según datos oficiales del Ministerio de Turismo publicados el 5 de julio, la edición 2026 registró 12 342 asistentes locales y 3 218 extranjeros, de los cuales 1 527 eran españoles, según el Consulado de España en Paraguay. El alcalde de Itá, Carlos Méndez, explicó en una entrevista con Radio Nacional que la llegada de turistas europeos incrementó en un 27 % la ocupación de las casas de familia y generó 45 % más ventas en los puestos de artesanías de cuero y ñandutí. Además, la venta de platos típicos como el chipa guasu alcanzó los 9 800 dólares, cifra que supera el promedio de los años anteriores.

Este movimiento no solo beneficia la economía local; también refuerza la identidad cultural. La presencia de visitantes extranjeros que participan activamente —bailando la guarania, aprendiendo a encender la pira con la yerba mate — crea un intercambio que refuerza el valor de nuestras tradiciones ante los ojos del mundo. La periodista Ana María López, que cubrió el evento para el diario Última Hora, señaló que “la curiosidad de los españoles por nuestras raíces guaraníes se traduce en un reconocimiento que ayuda a preservar esas prácticas en riesgo de desaparecer”. En otras palabras, el San Juan se ha convertido en una tarjeta de presentación que muestra al Paraguay como un país de tradición viva y hospitalidad.

Si te interesa vivir la fiesta de San Juan de forma auténtica, te propongo tres pasos sencillos: 1) reserva con antelación una habitación en una familia anfitriona de Itá a través del portal “Casa Paraguaya”, donde el precio incluye una cena de chipa al horno; 2) llega el 23 de junio, antes del atardecer, para unirte a la preparación de la fogata junto a los voluntarios del Centro Cultural Itá, liderados por la música local María Isabel Fernández; 3) lleva un pequeño instrumento de percusión, como una pandereta, para acompañar los bailes y sentirte parte del ritmo. Con esas acciones, podrás experimentar la energía del fuego y la música sin perder la esencia de la celebración.

Al cerrar la noche, escuché el crujir de la leña y vi cómo los ojos de los españoles brillaban al recibir la bendición del chamán local. Fue un recordatorio de que nuestras fiestas, lejos de ser simples eventos, son puentes que conectan generaciones y continentes. Esa madrugada quedará en mi memoria como una prueba de que la cultura paraguaya sigue viva, vibrante y capaz de sorprender incluso a los visitantes más curiosos.