Una tarde de lluvia,
Era otoño, una tarde de lluvia, llovía intensamente y Asunción tenía imperiosamente que salir porque debía hacer una reclamación en una zapatería. Las botas que se había comprado le hacían daño. menos mal que sólo las había usado dentro de casa y era preciso y muy probable que se las cambiaran por otras. Pero sólo tenía otros zapatos. unos de tacón de color rojo y a pesar de no ser los más adecuados se los puso y se echo encima la gabardina. Cuando fue a coger el paraguas vio que faltaba el suyo, se lo habría llevado su hija así que tuvo que coger el paraguas grande, el negro, el de su marido.
Por no caminar demasiado, se acercó a la parada del bus sin ver el gran charco que había justo delante. Pasó un coche a toda velocidad que la salpicó todas las piernas, vamos que le entró agua hasta por los zapatos.
Y pensar que llevaba las botas en la bolsa..., bueno, ya se las arreglaría en la zapatería, quizás podría volver con las botas nuevas, o entrar en un bazar y comprarse unas de goma. Porque no paraba de llover. Ya llegaba el bus y por no volver a casa, muy enfadada subió, sus pies hacían ¨plis-plas¨. Estaba realmente enojada. Menos mal que de la parada a la zapatería sólo tenía que caminar un par de manzanas.
lo que la había ocurrido. Luego se quitó los zapatos rojos de tacón, sacó su fular y se secó los pies que empezaban a estar gélidos. El dependiente no salía de su asombro y le ofreció calcetines , Asunción eligió los más gorditos pues esta vez quería que las botas le quedaran más holgadas. Le trajo dos números más. resulta que el fabricante se quedaba corto en el tamaño del calzado. Esta vez se las probó y caminó bastante por la tienda y muy decidida se las llevó puestas.

de: https://www.elcorteingles.es/unisa/moda/zapatos/zapatos-de-mujer