Concuerdo con usted mi estimado amigo Landis, el perdón si no es total e incondicional ya no es perdón, y esto vale también para el perdón hacia uno mismo.
Yo pienso que el perdonar a otros es una consecuencia de haberse perdonado a sí mismo, que es lo más difícil, uno nunca debe juzgarse ni tampoco juzgar a los demás, sino que perdonar y hacer "borrón y cuenta nueva".
un fuerte abrazo!!!
Muy buen complemento al mensaje presentado, Trivelli. Muchas gracias por este comentario.