Caminar por fe, no por vista

in #spanish5 days ago

Hay momentos donde todo parece incierto. No vemos una salida, no entendemos por qué pasan las cosas. En esos momentos, la fe no es tener todas las respuestas, sino confiar a pesar de no tenerlas. Es saber que hay un propósito aunque no lo veamos.

Dios perdona, pero a veces nosotros no nos perdonamos a nosotros mismos. Cargamos con culpas que ya fueron perdonadas. Seguimos reviviendo errores que ya fueron cubiertos. Aprender a recibir el perdón es tan difícil como aprender a perdonar.

Los silencios de Dios no son abandono. Son tiempos de prueba donde la fe se depura. Como un padre que no responde inmediatamente para que su hijo aprenda a esperar, Dios a veces se calla para fortalecer lo que llevamos adentro.

La fe se pone a prueba cuando la vida no tiene sentido. Perder a alguien, enfrentar una enfermedad, ver injusticias. En esos momentos la fe más profunda no es la que entiende todo, sino la que confía a pesar de no entender nada.

Hay temporada de siembra y temporada de cosecha. No se puede cosechar lo que no se sembró. Y a veces sembramos lágrimas para cosechar alegría. El proceso duele, pero el fruto vale la espera. No todo tiene que tener sentido ahora. Más tarde lo vas a entender.

La generosidad no es dar lo que sobra, es dar lo que cuesta. Tiempo cuando no lo tenés, atención cuando estás agotado, un abrazo cuando no sabés qué decir. Esa generosidad es la que refleja el corazón de Dios.

No fuimos hechos para caminar solos. La comunidad de fe no es opcional. Es el espacio donde nos sostenemos, donde oramos unos por otros, donde compartimos las cargas. Una fe aislada es una fe frágil. El hierro se afila con el hierro.

Servir sin esperar nada a cambio es quizás la lección más difícil del cristianismo. Nuestro instinto nos dice que demos para recibir. Pero el servicio verdadero es el que se hace en secreto, sin que nadie lo sepa, sin esperar reconocimiento.

Las pruebas que enfrentamos nos moldean. Como el fuego purifica el oro, las dificultades purifican nuestra fe. No las pedimos, pero cuando las superamos, somos más fuertes, más compasivos, más dependientes de Dios.

La gracia de Dios no se gana, se recibe. No importa cuántas veces nos equivocamos, cuántas veces caemos. Su perdón es nuevo cada mañana. El problema es que muchas veces no nos lo creemos y seguimos cargando culpas que ya fueron perdonadas.

La oración no es una lista de pedidos. Es un espacio para conectarse, para soltar lo que nos pesa, para escuchar. Muchas veces salimos de la oración igual que entramos porque no nos tomamos el tiempo de escuchar.

Orar cuando no tenés ganas de orar es el verdadero acto de fe. Cuando todo está bien, la oración fluye. Pero cuando el alma está seca, cuando no sentimos nada, quedarnos ahí en silencio delante de Dios es un acto de entrega que vale más que mil palabras.

El amor que transforma no es el que espera recibir, es el que da sin condiciones. Cuando entendemos eso, las relaciones cambian, la forma de ver al otro cambia y todo empieza a tener otro sentido. Amar es dar, no esperar.

Caminemos juntos. Nos encontramos en el próximo post.


Contenido original para Steemit.

Sort:  

Congratulations @pastorencina!

Your post has been supported by @supportive.

Delegate Steem Power to @supportive to receive stronger daily support, or contribute STEEM through @minisupportive to share in the project's curation rewards.

Visit our profile for details and participation information. If you no longer wish to receive messages like this, reply with stop. If you'd like to receive informational messages again in the future, you can request them at any time by replying with start.

Queridos hermanos, valoro la propuesta de delegar Steem Power como muestra de apoyo, pero mi deseo es que nuestra comunidad se una antes que en cifras. En mi experiencia, el verdadero sustento viene del compartir oraciones y cargas, no solo de recompensas 🙏.