VENTANAS II | Cantos migrantes
El hecho de sentir, una bala que
entra; el espionaje de un moro
o sombras a contraluz como árboles
malditos de bosques embrujados,
hace que tenga recelo de ellas.
Prefiero cerrados esos pasadizos;
tengo sospechas que miraban
cuando salía de casa, seguían
el camino por donde iba.
Hubo una ventana que amé,
era muy niño, pero la recuerdo;
me dio la única noche que
merecía ser deseada con miradas;
tenía pinos antepuestos a cerros
y la luna paseaba inmensa, o
eso pensaba en mi altura de chico;
sólo estaba madre conmigo,
ella triste, yo ignorante; cada uno
conserva su forma de sufrir.
Desde aquella ventana no pude
volver a amar, sigue siendo
el horizonte más valioso.


Es un placer volver a leerte.
Gracias corazon, es bueno recibir siempre una grata visita en casa, es mejor la compañía que el mismo dinero. Saludos
Es un placer nos seguimos leyendo ;)
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¡¡¡Felicidades!!!