
Pandemonio es una palabra que ha venido significando, más que todo, una situación en la cual conviven el ruido indeseable, las contradicciones irresolutas, la tensión permanente, circunstancias demoníacas... Bien; en este post (el cual lleva consigo testimonios y opiniones expresadas en caliente -respondiendo a entrevistas-, en fin), exclamo sin renunciamiento alguno numerosos aspectos que dan cuenta del carácter pleno de pandemonio el cual a través del devenir, ha venido encarnando la profesión de profesor universitario (sector público) en Venezuela. Probablemente sea uno de los aspectos más significativos de ello, el irrespeto por parte del Estado al sagrado paradigma tan abrazado teóricamente por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el cual reza: "A igual trabajo, igual remuneración". Yo, por ejemplo, como uno de los comunes profesores de una institución universitaria formadora de educadores (en uno de los varios Institutos Pedagógicos que vienen funcionando en el país -y que cuentan como referencia fundacional, el año 1936-) fui sometido por largo tiempo, a un régimen de sueldos inferior al que concomitantemente disfrutaban los colegas que laboraban en las Escuelas (y Facultad) de Educación pertenecientes a las universidades autónomas y a las universidades no-autónomas. La aguda conseja de Orwel (en un medio de iguales, unos son más iguales que otros) allí tomó demencial verosimilitud. Ejercer entonces docencia universitaria formando educadores a tenor de algún Pedagógico resultaba un bochorno salarial en comparación a quienes hacían otro tanto, pero a tenor de alguna universidad. Mientras quienes laborábamos en algún Instituto Pedagógico estando, así, zampados en el desgraciado régimen que inventó el gobierno de Caldera en 1974 (y que soportamos hasta 1988, cuando concebimos estratégicamente ese aparatoso organismo que aún es llamado "UPEL"), pues los colegas de las Escuelas (y Facultad) de Educación de las universidades públicas, devengaban sueldos y condiciones sociales significativamente superiores. (Ese desgraciado régimen orgánico que inventaron cuando el gobierno de Caldera se denominó "Reglamento de los Colegios e Institutos Universitarios"; vale decir, una suerte de reglas de juego para las subuniversidades). ¡Qué barbaridad! Ah, si bien es cierto que la situación que acabamos de referir es apenas una migaja en comparación al desastre propio de la política universitaria de los gobiernos del chavismo, nada estorba intentar en alguna medida, imprimir orden a tanta desgracia. Nada estorba, insistimos, imprimir orden en ello a punta de jamás olvidar tantas desventuras acumuladas...

PROFESORA LAURA ECHENIQUE:
Profesor Alexander, cuando usted nos habla en su conferencia y en sus conversaciones, de los nudos propios de los basamentos legales de la vida universitaria de nuestro país y de la incidencia de ello en la profesión de docente, ¿qué nos puede explicitar?
Vea, Laura, lo que ha estado ocurriendo con la apoyatura legal del mundo universitario venezolano en lo que lleva este tumultuoso siglo XXI es terrible, máxime cuando se supone que precisamente es la universidad la institución que encarna en mayor grado el conocimiento científico, tecnológico y humanístico... Y desde ya subrayo lo de humanístico y lo de tecnológico, toda vez que hay una desafortunada tradición nacional e internacional, de preponderar (¡hasta en instancias legales!) lo "de científico" solapando el resto... Como tapándose los ojos ante la realidad de que en el contexto universitario, existen carreras humanísticas como por ejemplo, arte, letras, etcétera y carreras tecnológicas como las diversas ingenierías en los complejos sectores de la computación, la informática, en fin. Eso para no abundar en la verosimilitud propia de carreras que llevan consigo, ciencia, tecnología y humanidades, como la medicina. Bien. Vamos a su pertinente pregunta... Los gobiernos del chavismo, para traer a colación una referencia harto reciente, no han sabido qué hacer con la base jurídica de la educación universitaria pública.
LA GLORIOSA LEY DE UNIVERSIDADES DE 1958.. NACIÓ CON UN PUÑAL EN LA ESPALDA...
Sabemos que existe una Ley de Universidades creada pasados unos meses después del glorioso 23 de enero de 1958 la cual es de suponer que en esencia ha de regir la educación superior en el país... Ley que en el lapso 1967-1970 fue grotescamente trasquilada, primero por la acción de gobierno de Raúl Leoni (a través de Decretos Presidenciales) y segundo por la acción de gobierno de Rafael Caldera (a través de la figura denominada "Reforma de Ley"). Si bien esa Ley del 58 no encarnaba en grado de completitud el espíritu democrático-universitario metido en los tejidos de la lucha que condujo al 23 de enero de ese justo año, las trasquiladuras realizadas en ese aciago lapso 1967-1970 imprimieron un frenazo a los ideales del recién referido espíritu democrático-universitario. Frenazo que zampó en el devenir universitario nacional público, una racionalidad embarrada de autoritarismo estatal, de menoscabo a la autonomía del alma mater, de rigideces ideológicas, en fin. Unido a toda esta situación política, jurídica, educacional e ideológica resulta asombroso cómo la cultura del establishment de los gobiernos de Acción Democrática, Copei y el chavista ha venido escondiendo "el juego de manos" que todos ellos hicieron a tenor precisamente del cambio de la más o menos voluntariosa Ley de Universidades del 58 (firmada por el Presidente Édgar Sanabria), por los flagrantemente tendenciosos y filo-dictatoriales Decretos Presidenciales unidos al tema universitario (año 1967) firmados por el Presidente Raúl Leoni, y por la flagrantemente tendenciosa y filo-dictatorial Ley de Universidades de 1970 (firmada por el Presidente Rafael Caldera -en medio de una reiterada pólvora popular universitaria-). El ocultamiento de ese "juego de manos" se advierte aun hoy en día, en todo género de documentos que tratan el tema. Suelen presentar antecedentes de los aciagos Decretos de Leoni (año 67) y Ley de Caldera (año 70), no a partir de la referencia propia de la Ley del 58 (que mal que bien llevaba consigo el abrazo a la democracia), sino a partir de una referencia... Una referencia, digamos "inconfesable".
"LA MANO LARGA" DEL PEREZJIMENISMO EN MATERIA UNIVERSITARIA (DESDE BETANCOURT HASTA EL CHAVISMO, PASANDO POR LOS CALDERISMOS)...
Esa referencia inconfesable es la que debajo de la epidermis lleva, para decirlo sintéticamente, perezjimenismo. Es que en vez de acudir con sentido histórico a la Ley de Universidades de 1958 a manera de apoyo histórico, echan mano -entonces- a un claroscuro conceptual con fuerte tufo a perezjimenismo; es decir refieren no a la medianamente democrática Ley de 1958 sino que refieren a la oscuridad dictatorial de 1953. Hablo de 1953 toda vez que fue en ese año cuando se hace pública una surrealista Constitución Nacional en cuya letra se asume como valor positivo, una universidad pública de carácter autónomo, democrático, plural, en fin. Creo vale la pena agregar al tema propio de su pregunta, Laura, que en 2009 (plena época de Hugo Chávez) fue sancionada oficialmente una Ley Orgánica de Educación en cuyo cuerpo sistémico se establecen unos principios y normativas sobre precisamente la universidad. Si mal no recuerdo... Trátase de los artículos 32, 33 y otros subsiguientes; creo que cinco. En esos artículos, con sus bondades y sus aberraciones, se crean las condiciones lógico-discursivas conforme a las cuales el oficialismo podría eventualmente concretar elecciones de autoridades universitarias involucrando de manera plana, aplastante e igualitarista, a profesores (que, de acuerdo a tal orden normativa, tendrían que dejar de llamarse así), estudiantes, personal técnico-administrativo y personal obrero. Tal acción del gobierno de Chávez fue llevada a cabo, a título de "proyecto de ley" en 2010 a instancias de la mismísima Asamblea Nacional. Como es sabido, hasta el propio Chávez descalificó en un discurso que en caliente pronunció en esos días, tal "morrocoy con cabeza de gallo" (expresión que con asiduidad usaba en sus discursos, el brillante Teodoro Petkoff).
PROFESORA LAURA: Excusas por la interrupción, pero me llama la atención lo que usted acaba de decir sobre la evasión que ha existido, de ocuparse de la Ley de Universidades creada en 1958 justo después de caer la dictadura y, así, arrancar la democracia... Ha dicho usted que ha privado la intención de silenciar esa Ley que firmó el Presidente Édgar Sanabria y que se ha preferido acudir a las paradojas que estableció el perezjimenismo en materia universitaria; es decir, leyes con fachada democrática al tiempo de acciones políticas típicamente dictatoriales... ¿Qué hay en el trasfondo de esa situación relacionada con la Ley del 58 y las políticas que se echaron a andar en los primeros años de la democracia llamada representativa?
Lo que ha habido es que tanto los gobiernos de Acción Democrática y Copei como los del chavismo han evadido en lo más que han podido, el abrazo a los ideales democráticos encarnados en mediano pero importante grado, en la Ley de Universidades que nace justo en el momento histórico (año 1958) en cuyo recorrido se derrumba la dictadura de Pérez Jiménez y se vislumbra un orden de cosas en el sector universitario conforme a aquellos ideales libertarios que enarbolaron, para traer a colación dos referencias incunables, los heroicos estudiantes argentinos de la Universidad de Córdoba, en 1918 ("El Movimiento de Córdoba") y los heroicos estudiantes nuestros de la Universidad Central de Venezuela, en 1928 ("La Generación del 28").
"EL MOVIMIENTO DE CÓRDOBA" (ARGENTINA), "LA GENERACIÓN DEL 28" (VENEZUELA)... UN PAR DE IMPRONTAS PLENAS DE HEROISMO ESTUDIANTIL...
PROFESORA LAURA: ¿Pudiéramos establecer un parangón entre aquellos ideales de los muchachos universitarios de Córdoba, Argentina, con los ideales de los muchachos universitarios venezolanos que integraron la llamada "Generación del 28"?
Caray... Ese es un tema bien interesante. Curiosamente no han sido pocos los historiadores y los cronistas venezolanos que han simplificado el planteamiento universitario de los muchachos de "La Generación del 28" (Betancourt, Pío Tamayo, Leoni, J. Villalba, Juan Bautista Fuenmayor y muchos otros) sosteniendo que se basó no en una visión consciente, estratégica y estructurada de una política con aliento a derrocar la dictadura gomecista, sino más bien en una circunstancialista emoción juvenil signada por unos días caraqueños de carnaval y festejos universitarios internos. Laura, este es un tema a seguir discutiendo en los actuales ambientes políticos y académicos. Yo soy de los que militan en la apreciación de que esos fogosos jóvenes concibieron desde el principio de las revueltas, pleno sentido de sus conductas. Si la hermenéutica, en tanto método filosófico de ver el pasado a través de la riqueza del presente, sirve para algo, pues mucho nos dice que integrantes como Betancourt, Leoni, Suárez Flamerich fueron, pasados algunos años del movimiento, flamantes Presidentes de Venezuela (los dos primeros, abrazando los valores democráticos centro-derechistas; el último, abrazando el más recalcitrante ideal dictatorial de derecha). También nos dice que integrantes como Andrés Eloy Blanco, Miguel Otero Silva, Juan Bautista Fuenmayor, Miguel Acosta Saignes y muchos otros fueron a los años, brillantes exponentes de las letras y la academia. Quiero decir con esto que "La Generación del 28" encarna un movimiento revolucionario de significación; no un bochinchero grupo de mozalbetes. Me parece verosímil, entonces hacer alguna isomorfia (comparación compleja) entre ese intrépido movimiento caraqueño y el heroico equipo universitario que lideró la llamada "Reforma de Córdoba" en la Argentina de 1918.

PROFESORA LAURA: Curiosamente, mi profe, muy pocos compañeros en el medio de maestrías, doctorados y posdoctorados se ocupan de estudiar en esa línea de análisis, "La Generación del 28" y "El Movimiento de Córdoba"...
¡Qué bien es lo que usted está diciendo! Me permito recomendarle a usted y a todos los compañeros que se hallan en este conversatorio, un libro sobre ese preciso tema. Lo pueden hallar en Internet y el acceso es completamente libre, gratuito. Es de mi autoría y se titula "“Gracias y Desgracias de la Universidad Venezolana en el Tiempo”. Está en dos plataformas electrónicas. La primera es mi blog personal cuyo indicador es alexandermoreno-filosofia-blogspot.com La segunda es el blog de "La Utopía Concretable, Ediciones" cuyo indicador es lautopiaconcretableediciones.blogspot.com
Ah, aprovecho esta oportunidad para decirles a todos, que ya en 1969 tenía yo motivación por esa temática de ese par de revueltas universitarias. Tuve entonces la oportunidad de construir un libro sobre, precisamente, "La Reforma de Córdoba". Ello, haciendo equipo con un cálido grupo de compañeros de academia vinculado a la Escuela de Educación de la UCV; compañeros que tengo décadas y décadas que no veo, pero los recuerdo con cariño... Luz López, José Rafael Medina, Jesús Morales Nieto, Celsa Oropeza, Rafael Salcedo y otros. Ese libro está aún inédito (después de casi sesenta años) y estimo que prontamente formalizaré su edición electrónica. Nunca es "tan" tarde.
PROFESORA LAURA: Me preocupa que muy poca gente de nuestro medio se ocupe de esas gestas como "La Generación del 28" y "La Reforma de Córdoba"... Me preocupa que nuestros jóvenes universitarios poco analicen y evalúen esos movimientos...
Comparto, Laura, la preocupación que usted expresa. Es más... Ha habido en nuestra historia reciente gestas universitarias compenetradas con el movimiento estudiantil, las cuales no son abrazadas para su estudio profundo. Refiero algunas... La huelga universitaria que en el 23 de enero caraqueño de 1958 se dio en la UCV y el Pedagógico de la caraqueñísima Av. Páez de El Paraíso. Otra... "La Renovación Académica de la UCV en 1969", en fin... Le confieso, Laura, que esta última la viví con pasión.

PROFESOR FREDDY ALBERTO MORANDI: Quisiera intervenir... Por razones de edad, no viví la época de Pérez Jiménez; sin embargo hay cosas que me llaman la atención... Usted, doctor Alexander, ha dicho que "el establishment adeco, copeyano y chavista" en materia universitaria viene sostenidamente tratando de obviar el valor democrático o más o menos democrático que representó y quizá siga representando la Ley de Universidades del año 1958; es decir, cuando cae la dictadura de Pérez Jiménez. Así mismo usted ha dicho que cualquier referencia que se haga acerca de la Ley de Universidades de 1970 debería mirar no a la legalidad de la dictadura perezjimenista, sino al relativo avance histórico que se logró con la Ley de Universidades de 1958. ¿Puede usted abundar en ese punto?
Ocurre, amigo Morandi, que la impronta que el perezjimenismo ha venido teniendo en el sector universitario venezolano, ha tenido y tiene "mano larga". "Mano larga" que impera hasta nuestros días... Si buscamos unas huellas digitales prototípicas y simbólicas de esa impronta tan desgraciada, podemos identificar -entonces- las de Rafael Caldera, Gonzalo Barrios y el propio Hugo Chávez Frías. Así lo veo. Es paradójica la cosa, pero así es. No obviemos que ese último personaje (Chávez) en repetidas ocasiones solía pronunciar palabras laudatorias a la gestión dictatorial de Pérez Jiménez. Hay hasta videos que lo demuestran. Ya fallecido el militar tachirense que gobernó en los 50, solía Chávez llamarle, "mi General". Agrego... El gobierno chavista, inscrito en esa senda, tuvo no hace mucho tiempo el tupé de encasquetarle a una de esas raras universidades asociadas a su gestión, la eponimia de un personaje perezjimenista tan prototípico que hasta ministro del tal "Nuevo Ideal Nacional" (grito de guerra de la dictadura en referencia) fue. Fernández Morán es la desatinada referencia.
PROFESOR FREDDY ALBERTO: Doctor Alexander... ¿Qué nos puede añadir sobre la relación que probablemente haya entre lo que fue el gobierno de Pérez Jiménez y la cultura universitaria que, de acuerdo a lo que usted está planteando, venimos los venezolanos arrastrando luego del 23 de enero de 1958?
Advierto la inquietud de sus palabras, Morandi. La cultura universitaria dictatorial perezjimenista se ha venido evidenciando a lo largo de muchos momentos posteriores a 1958. Ha tenido una "mano larga".
"NUEVAMENTE EL TEMA DE "LA MANO LARGA" DEL PEREZJIMENISMO... ¡LA MAGNÍFICA CIUDAD UNIVERSITARIA NO FUE CONCEBIDA POR EL DICTADOR!...
Traigo a colación un cuarteto de situaciones asociadas complejamente a ello, trazando direcciones dialécticas ... Primero. Vea usted cómo hay gente dizque culta la cual connota lineal y acríticamente que la edificación -en los años 50- de la magnífica Ciudad Universitaria de Caracas es muestra de que tal dictadura "brilló" en su política de educación superior. No es que tenga sentido desconocer ingenieril y socialmente esa obra civil, pero bueno es tener claro que esa obra llevada a cabo en los tiempos de Pérez Jiménez, fue concebida por la gestión gubernamental de Medina Angarita (en los 40); mas no por el gobierno de Pérez Jiménez (en los 50). Insisto... No es que tenga sentido menoscabar el trabajo creativo que a instancias de esta gestión dictatorial desarrollaron el Arq. Villanueva, el Ing. Damiani -y otros-, no; pero, como solía decir Cabral en sus canciones... ¡De qué vale la alegría si es a costilla del llanto!... Ocurre que esa dictadura perezjimenista, y ésta es una segunda situación asociada a "la mano larga", cerró orgánicamente sin miramientos esa casa de estudios, una y otra vez. Las puertas de esa bella Ciudad Universitaria fueron violentamente cerradas en repetidas ocasiones. Una de ésas fue en las postrimerías del año 1957 (acercándose al 23 de enero del 58) cuando brotó con furor la célebre huelga general del estudiantado. Agrego la alusión a una tercera situación... No se puede olvidar que tanto la Constitución Nacional como las normativas universitarias de esa dictadura eran usadas a punta de los antojos y necesidades autoritarias del dictador. Hay que recordar, y este es un ejemplo medular, que en el aludido diciembre de 1957 el dictador tomó la autoritaria decisión de convertir las reglas de juego electorales que él mismo había promovido años antes a través de una surrealista Constitución, ¡en un nervioso plebiscito! Tal Constitución llevaba consigo el concepto y la consecuencial normativa de procesos electorales directos, universales, plurales, secretos. Bueno... Como es sabido, a los días cayó la dictadura dejando para el mal recuerdo un plebiscito con inútiles, aparatosos y hueros resultados de triunfalismo. Una cuarta situación que aquí traigo a colación a título de la precitada "mano larga" del perezjimenismo es la trasquiladura que a la Ley de Universidades de 1958, hizo el gobierno calderista en el año 1970...
PROFESOR FREDDY ALBERTO: ¿Puede usted explicar un poco más, este punto?
Con gusto. Ocurre que al desmoronarse la oprobiosa y sangrienta dictadura, en el país se sueltan -entonces- los potros de las ansiedades democráticas. En los inicios de ese glorioso año 1958, el liderazgo nacional fue encarnado por el militar Wolfgang Larrazábal, y apenas unos pocos meses posteriores al emblemático 23 de enero, "la batuta" fue pacíficamente tomada por el abogado Édgar Sanabria habida cuenta que el turulato Presidente Larrazábal había tomado la decisión de renunciar a su alto cargo; ello, dada su decisión de transfigurarse en candidato para las elecciones presidenciales del 7 de diciembre de ese 1958. En el contexto universitario, esa "soltura de potros" fue, para decirlo a través de una palabra asaz sintetizadora, ¡febril! Hubo un consenso nacional de crear una Ley de Universidades la cual pudiera recoger los anhelos libertarios que el devenir nacional había abstractamente llevado consigo al tiempo en el cual había en los hechos reales, negado. Si usted, amigo Morandi, me pide que traiga a colación, nombres compenetrados con esas constructivas jornadas universitarias, pues ofrezco -en la medida en la cual mi ochentona memoria lo permite- las siguientes referencias: Francisco De Venanzi, Pedro Rincón Gutiérrez, Foción Febres Cordero, Luis Lander, Wolfgang Larrazábal Ugueto, Raúl García Arocha, Édgar Sanabria, Humberto García Arocha, Rafael Pizani, Jesús María Bianco, Julio De Armas, Ernesto Maíz Vallenilla, Héctor Hernández Carabaño, J. L. Salcedo Bastardo, Ismael Puerta Torres y muchos más.
PROFESOR FREDDY ALBERTO: ¿Esa Ley de Universidades que en nuestro país se hizo en 1958, puede considerarse, pues, que satisfizo esos ideales democráticos, libertarios de los universitarios venezolanos?
Su aguda pregunta, Morandi, me pone a la puerta de una respuesta en cuyo cuerpo llevan unas contradicciones alumbrantes, heurísticas... Lo primero que se me ocurre decir en oportunidad de tu pertinente pregunta, Freddy Alberto, es lo siguiente... En ese 1958 buena parte de las universidades públicas de la nación estaban cerradas por la oprobiosa dictadura de Pérez Jiménez. Cerradas aunque el sector estudiantil y buena parte del profesorado, pujaban por reabrir; pujaban por que el calor propio del alma mater recobrara su natural factura de lucha político-social y académica. Poco a poco, y trazando diferencias notables entre una y otra casa de estudio, la cosa fue tomando forma. Reabrieron la UCV, la Universidad del Zulia (LUZ), la Universidad de los Andes (ULA) y la Universidad de Carabobo (UC). El Instituto Pedagógico Nacional (Caracas), el cual había vivido una dificilísima situación orgánica la cual preludiaba hasta su cierre, logró a duras penas reabrir sus puertas. En relación a que si esa Ley de Universidades de diciembre de 1958 fue o no fue un hito histórico en la vida universitaria pública venezolana, pues expreso que en efecto sí lo fue. Esa Ley decretada por el Presidente Édgar Sanabria encarna en medida importante el paradigma conceptual e ideológico-político hecho letra y pasión latinoamericanas en el movimiento de los estudiantes cordobeses (Argentina) en el año 1918; paradigma que en grado rústico reproducen nuestros muchachos de la Universidad Central de Venezuela, en 1928. El paradigma del cual estamos hablando tiene que ver con los ideales de una universidad pública libre; laica; pluralista; autónoma; que conciba el poder interno a tenor de la participación en términos racionales, de profesores y estudiantes. Una universidad pública alejada de poderes estatales, eclesiásticos, privados y monárquicos de cualquier cuño ideológico. Una universidad pública que abrace sin cortapisas, la libertad de cátedra. Una universidad pública que cuente con su propio campus y que sea digno. Debo añadir que, no obstante a todas las virtudes que esta Ley de Universidades de 1958 llevó consigo, le faltó sentido de prevención en cuanto al campo orgánico sobre cuyo relieve cobraría efectividad aplicativa, práctica. Sabemos bien que de acuerdo al orden de jerarquías ordinales que establece la Pirámide de Kelsen, una ley no tiene por qué detallar en extremo los asuntos detallados de su competencia; que tales detalles pertenecen más bien a niveles inferiores como por ejemplo, reglamentos, ordenanzas, etc. No obstante ello, puede el ente que construye la ley, usar el sentido de prevención.
PROFESOR FREDDY ALBERTO: Perdone la interrupción, profesor... Yo hoy cuento con sesenta años de edad. Pregunto... ¿Y las otras universidades públicas que nosotros en mi generación hemos conocido, como la Simón Bolívar, la de Oriente y otras, acaso quedaron por fuera? ¿Esa Ley de Universidades que brotó al caer la dictadura de Pérez Jiménez dejó por fuera estas universidades -que creo que son de esa época-? De haber sido así... ¿qué fue lo que pasó?
Con gusto respondo, amigo Morandi. Lo primero que tengo que decir es que en este tema de cómo la universidad pública venezolana en los primeros años posteriores a la acción de decretarse la histórica Ley de Universidades de 1958, se acopla a ésta, es la locura y la injusticia lo que domina.
INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE DECRETADA LA PATRIÓTICA LEY DE UNIVERSIDADES DEL 58, SURGIÓ (NERVIOSAMENTE Y SIN VER PARA LOS LADOS) UN CUARTETO DE UNIVERSIDADES "TOÑECAS" DEL ESTADO Y LA SOCIEDAD... .
Repito... Solo un sector de la educación superior pública fue abrazada por esa Ley; solo un sector... Ese mimado sector fue integrado por la Universidad Central de Venezuela, la Universidad del Zulia, la Universidad de los Andes y la Universidad de Carabobo; ¡nada más! Este grupo, vistas así las cosas, encarnó una suerte de "universidades de primera"... Este toñeco grupo literalmente encarnó las universidades autónomas, las universidades amparadas por la Ley de Universidades decretada en diciembre de 1958 en los eufóricos días del entierro de la dictadura de Pérez Jiménez. El resto de universidades, para la manera de ver las cosas de los gobiernos venezolanos de Betancourt, Leoni y Caldera, al tiempo en el cual "no merecían" ser autónomas a tenor de la Ley en referencia, ¡el correspondiente personal docente tenía -entonces- que ser tratado de manera, llamémoslo "especial"; sí, "especial" y en no pocas ocasiones, a punta de sueldos inferiores! En esta situación tan demencial, pues el sagrado principio en materia de personal como es "A igual trabajo, igual remuneración", quedaba desgraciadamente burlada en los hechos. Y siguió siendo así, incluso, después de que las aciagas gestiones de Leoni (1967, a través de Decretos) y de Caldera (a través de Reforma de Ley) trasquilaran la Ley del 58 y con ello, menoscabaran los logros históricos consustanciados con ésta. Necesario es tener en cuenta que uno de los tornillos más letales de estas trasquiladuras fue -ya en los 70- la invención de la retorcida figura de "las universidades experimentales"... Sí. Unas casas de estudios que en sus poros habitaban la noción y la acción de la voluntad del Estado en términos diversísimos, como por ejemplo (¡y qué ejemplo!), que sus autoridades tenían que ser impuestas a tenor de los gobiernos de turno; y mil aciagos etcéteras que de ello se desprenden.

PROFESORA LIUDMILA GOLOVKO HERNÁNDEZ: Con el permiso de todos los amigos y colegas aquí presentes, me permito intervenir en esta conversación ya que me está dando algunas luces sobre el personal docente universitario, que antes no veía con claridad... Doctor Alexander, sabemos que ese período que arranca con la Ley del 58 y termina en 1970 fue muy convulsionado. Sabemos que todo ese proceso llevó a que con la reforma que a esta Ley hizo el gobierno de Caldera en ese 1970, se crearan las universidades experimentales... ¿Qué pasó en esos momentos, con las universidades privilegiadas, como usted las ha considerado, y qué pasó con las experimentales? ¿Qué pasó con el sector universitario nacional en general y sobre todo, con sus profesores?
Hay en nuestro país y en otros, un sabio refrán que reza "A nadie le disgusta un dulce". Bien; a las universidades que no obstante de las acciones antidemocráticas que en el sector de la educación superior ejercieron los gobiernos de Betancourt, Leoni y Caldera (lapso 1959-1970), permanecieron siendo consideradas generalmente como autónomas, pues no hicieron demasiada bulla solidaria en cuanto a ese punto. Al tiempo en el cual desarrollaron una admirable y sujetocéntrica tradición de conformar un régimen de personal docente caracterizado por un escalafón fundamentado en méritos académicos, miraban un tanto por encima del hombro a esas hermanas putativas, llamadas "experimentales". Ello, incluso a tenor del parapeto estatal que llaman CNU. Como se sabe, ese tal CNU es un organismo que formalmente se encarga de regir la educación universitaria venezolana y en tanto ello, arropa a los rectores de las universidades autónomas, dejando un tanto por fuera al resto. Este sector discriminado es atendido precisamente, de correspondiente manera discriminatoria.
SURGEN POR CONTRABANDO EN EL AÑO 1970, LAS INFELIZMENTE LLAMADAS "EXPERIMENTALES"... .
PROFESORA LIUDMILA: ¿Y en cuanto a las experimentales... ¿Qué pasó?
Bueno... En cuanto a las experimentales ocurrieron mil cosas decadentes. Es más, me quedo corto... Hubo cosas inconfesables con otras universidades que no siendo de las privilegiadas, y aun no siendo de las experimentales, fueron tratadas de peor manera. Esas universidades tratadas a las patadas por el Estado y la sociedad venezolana en general ¡existían dignamente; respiraban con todos los honores históricos nacionales! Es más... Sus fundaciones institucionales se remontan -en no pocos casos- a tiempos significativamente anteriores a muchas de las experimentales...
PROFESORA LIUDMILA: Me sobresalta la curiosidad... ¿A qué sector universitario se refiere usted cuando sostiene que el tratamiento que el Estado y la sociedad le han propinado por largo tiempo, habría sido de extrema discriminación, peor que la dirigida a las universidades experimentales?
El sector universitario que a través del devenir nacional ha sido peor tratado es el que desde los Institutos Pedagógicos vienen formando dignamente educadores desde los especializados en educación inicial hasta los de doctorado, entendiendo que los más antiguos de estas instituciones universitarias son el de Caracas, fundado en 1936, y el de Barquisimeto, fundado en 1959. Posteriormente se fundaron seis más, conformando todo ello una suerte de apilamiento asistémico denominado Universidad Pedagógica Experimental Libertador, UPEL, creada en los 80. Adicionalmente a estos organismos tratados a punta de punta pies, hay que agregar -aunque en menor medida- los Institutos Politécnicos que, por la misma vía del modelo de apilamiento burdo, asistémico, vienen conformando desde 1962 lo que llaman Universidad Nacional Experimental Antonio José de Sucre, UNEXPO. Forman ingenieros.

PROFESORA LIUDMILA: Me gustaría, profe, que regresáramos al tema de las experimentales...
Bueno, Liudmila y todos los compañeros aquí presentes... Con lo que acabo de anotar en cuanto a los disparates compenetrados con, más que todo, los Pedagógicos, no se agota el surrealismo en el campo nacional y universitario; no. No se agota la cultura de lo incoherente. Vean ustedes... Me permito hacer a continuación un esquema...
Algo insólito... Ocurre que la Universidad de Oriente (la UDO) fue fundada ¡en noviembre de 1958! Para ello participó febrilmente el popularmente llamado "Zar adeco de la educación superior", Luis Manuel Peñalver. Una vez que Betancourt asume el poder el 13 de febrero de 1959 a raíz de las elecciones del 7 de diciembre de 1958, Peñalver se ocupa con calurosa motivación política y pedagógica, de crear las condiciones en virtud de las cuales se echara a andar esa casa de estudios. Ya en 1960 "El zar" logró -junto a sus seguidores- cristalizar su gestión y, en consecuencia, la Universidad de Oriente toma forma orgánica y se pone en situación de andar. Más de uno nos hemos preguntado... ¿Cuál es la razón por la cual, habiendo sido fundada la UDO algo así como un mes antes de decretada por el Presidente Sanabria la Ley de Universidades (1958) y habiendo transcurrido apenas un par de añitos de tan significativo hecho, para que esa casa de estudios (olorosa asaz -además- al partido de gobierno), arrancara de veras? Téngase en cuenta que la Universidad de Oriente tuvo -además- que librar fortísimas luchas para lograr en 1971, ¡pasados años y años! su transfiguración en universidad autónoma.
Una vez que Betancourt asume el poder el 13 de febrero de 1959 a raíz de las elecciones del 7 de diciembre de 1958, un abogado adeco de altísima confianza del entonces alto gobierno nacional y del estado Lara, Omar Díaz Quiñonez, se ocupa febrilmente de crear las condiciones en virtud de las cuales se fundara una universidad pública de carácter regional y con sede en Barquisimeto. Ya en 1960 Díaz Quiñones logró -junto a su equipo- cristalizar su gestión y, en consecuencia, llegan a fundar y echar a andar en 1962 un organismo con un nombre más desprovisto de sabor que la mismísima chayota, "Centro Experimental de Estudios Superiores" (CEDES). Después de llamarse de diversísimas maneras adicionales, el tal CEDES es conocido hoy en día como Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, UCLA (con sede fundamentalmente en Barquisimeto). Más de uno nos hemos preguntado... ¿Cuál es la razón por la cual, a apenas cuatro añitos después de haber sido decretada la Ley de Universidades (diciembre de 1958), a ese tal CEDES (y todas sus transfiguraciones eponímicas posteriores), le tocó por larguísimos años, pasar por un status de minusvalorada en materia de autonomía. Desde 1962 (año de fundación) a 1970 (año en el cual se crea la figura de universidades experimentales) la UCLA fue considerada por el Estado, como algo distinto a una universidad autónoma; situación que se mantuvo hasta no pocos años posteriores; ello a punta de enconadas luchas por parte de estudiantes, profesores y demás entes laborales.
Una vez que Caldera asume el poder el 11 de marzo de 1969 a raíz de las elecciones del 68, el "Hombre fuerte de la educación universitaria social-cristiana", Ernesto Mayz Vallenilla, se ocupa febrilmente de crear las condiciones en virtud de las cuales se fundara una universidad que llevaría la eponimia de Caracas. Eponimia por lo demás, impropia toda vez que desde siglos venía perteneciendo -¡y pertenece!- a la UCV. Bueno, ya en 1967 Mayz Vallenilla logró -junto a su equipo- cristalizar su gestión (de fondo y de forma) y, en consecuencia, llegan a fundar y echar a andar en 1967 lo que a final de cuentas se llamó Universidad Simón Bolívar, USB, con sede muy cerca de Caracas. Más de uno nos hemos preguntado... ¿Cuál es la razón por la cual, a apenas nueve añitos después de haber sido decretada la Ley de Universidades (diciembre de 1958), a esa Universidad finalmente llamada Simón Bolívar le tocó por larguísimos años, pasar por un status de minusvalorada en materia de autonomía. Desde 1967 (año de la fundación de la Universidad Simón Bolívar, USB) a 1970 (año en el cual se crea la figura de universidades experimentales) esa casa de estudios fue considerada por el Estado, como algo distinto a una universidad autónoma; situación que se mantuvo hasta no pocos años posteriores; ello, involucrando aciagas situaciones relacionadas con la autoestima corporativa y con tortuosas luchas por parte de estudiantes, profesores y demás entes laborales.
Pudiéramos seguir haciendo referencias en cuanto a las estupideces involucradas en los casos en los cuales fueron tratadas como inferiores (vale decir como no autónomas) a universidades nacidas y puestas a funcionar no solo en el emblemático período que arranca en el 58 (año de la Ley de Universidades -postdictatorial-) y finaliza en el 70 (año en que mutilan y retuercen esta gloriosa Ley), sino también a aquellas universidades nacidas y puestas a funcionar en el período que va desde 1936 hasta finales de los 70 y plenos 80, cuando los ocho Institutos Pedagógicos y los tres Institutos Politécnicos que a la sazón existían en el país, pasaron a formar partes respectivamente (con algunas situaciones de dificultades transicionales) de la UPEL y de la UNEXPO.
EL CASO DEL DESPRECIO GENERALIZADO A LOS HISTÓRICOS PEDAGÓGICOS DE CARACAS Y BARQUISIMETO (ENTRE OTROS) RESULTA INFERNAL...

Pero en este tema de las universidades que en los siglos XX y XXI vienen siendo objeto de desprecio especial y diferencial a lo que son sus respectivas identidades institucionales, por parte del Estado y hasta de la generalizada cultura nacional, tenemos dolorosamente que identificar con dolor, rabia y extrañeza a los históricos Instituto Pedagógico Nacional (IPN. Caracas) e Instituto Pedagógico Experimental (IPE. Barquisimeto). Como recién hemos dicho en este conversatorio, el primero fue fundado justo en los momentos en los cuales caía la sangrienta y retrógrada dictadura de Juan Vicente Gómez. Hablo de 1936, año fundacional del hoy llamado Instituto Pedagógico de Caracas. Las masas enardecidas habían colmado las calles de la capital tratando de destartalar los símbolos edificados y de otras facturas, de ese jadeante régimen, cayendo muerto en tal fragor -por cierto- uno de los personajes más representativos de los tiempos que se iban, Eustoquio Gómez (primo del dictador y "hombre fuerte" del régimen). El segundo Pedagógico fue fundado en 1959. Recién caía la dictadura que vino después; dictadura también sangrienta y férrea. La de Pérez Jiménez. Las masas enardecidas habían nuevamente colmado las calles; ahora de la importante ciudad de Barquisimeto. Volviendo a Caracas... En aquel capitalino 1936, el Pedagógico fue establecido en una vieja casona del centro de la ciudad. Su traslado al bonito recinto de El Paraíso se hizo ya en la época de Medina Angarita (años 40). En cuanto a Barquisimeto, bueno es apuntar que el Pedagógico se instaló en el enigmático edificio que había servido de sede de la gobernación larense en los períodos recorridos entre la gestión gomecista y la gestión más o menos previa al perezjimenismo. Me refiero al Palacio de Gobierno que está muy cerca del Teatro Juares. El traslado del IPE a la sede de la Av. Vargas se efectuó al año siguiente; vale decir, 1960.
Reitero... Los Institutos Pedagógicos de Caracas y de Barquisimeto, en tanto organismos universitarios públicos, llevan en sus entrañas en la mayor medida histórica las cicatrices generadas por el cretino y odioso desprecio institucional al cual tanto el Estado venezolano (con todos sus brazos universitarios) como la generalizada cultura nacional, han dirigido de mil maneras a través de bastante más de medio siglo.
Cuando me ha tocado ejercer la cátedra doctoral de Filosofía de la Educación en alguna universidad de Venezuela, ha brotado con asiduidad la necesidad de ocuparnos paritariamente, de los Pedagógicos. Quizá por ser los más antiguos, hemos hecho cierta preponderancia en el de Caracas y en el de Barquisimeto, quedando permanentemente sensibilizado el apetito intelectual de hacer lo propio con el resto de esos honorabilísimos Institutos. Por cierto, cuando hemos dirigido la atención al de Caracas en plan de tocar fondo en su historia corporativa, ha sido una constante, hallarnos con datos insuficientemente organizados. En más de una vez hemos transitado en la sospecha de que hay gente que hace vida gerencial en instancias centrales de la UPEL, la cual haría lo posible de evitar que tanto el este Pedagógico (el IPC) como el resto de los Institutos que apila esta atípica universidad, fuesen sometidos a la legítima valoración que sus respectivas historias corporativas imponen. Hay que tener en cuenta lo que aquí en esta reunión hemos dicho... Mientras los Institutos Pedagógicos que viven zampados en yuxtaposición en la UPEL, trazan sus propias historias orgánicas (unas de casi un siglo y otras que nada lejanas están de tal referencia) pues, por contraste, esa UPEL (y su aludida gerencia central) solo cuenta formalmente con los años que van a partir de 1988, cuando aquellos Pedagógicos fueron epidémicamente transferidos a su insípido seno. No es descabellado estimar que a esa gente que hace vida en la aludida instancia gerencial, no sienta interés en que sean lo suficientemente difundidas, estudiadas y evaluadas esas historias puntuales. Quizá sea por eso que hasta del sitio web, tales historias corporativas específicas, como que "les ordenaron vacaciones"...
Bien... Digamos un tanto más sobre el Pedagógico de Caracas...
Me resulta curioso advertir que en el siglo XX de nuestro país hayan actuado académicamente distinguidísimas personalidades venezolanas y no-venezolanas las cuales aun habiendo estado compenetradas con el hacer específico del Instituto Pedagógico de Caracas (sobre todo, en docencia), pues eso que llaman "sociedad del conocimiento" suele "voltear la cara" cuando se trata de ejercer el debido reconocimiento al preciso Instituto en cuyo cuerpo esas personalidades ejercieron docencia. Prefiere esa tal "sociedad del conocimiento" dirigir las valoraciones hacia otros contextos universitarios y culturales en general -sobre todo, caraqueños-. Pienso que más acá o más allá de que esos otros contextos lleven consigo honor, tal acción de "voltear la cara" tiene dosis de canallada "cultural" -y "caraqueñicéntrica"-.
Debo decir ante ustedes, amigos que están aquí en este conversatorio (y los otros que nos leerán a través de las redes) que lo que vengo diciendo sobre este específico tema no obedece a que haya estudiado formalmente en el IPC o en el IPB (Barquisimeto). En realidad, comencé (en 1965) a cursar mi licenciatura en la carrera llamada entonces latamente Educación a instancias de la UCV. Realicé en esa misma Facultad de Humanidades, varios estudios de postgrado. También tuve la oportunidad de desarrollar ese tipo de estudios en universidades asiáticas, sobre todo en Filosofía Política y Filosofía del Conocimiento. En los 80 e inicios de los 90 logré el Doctorado en Ciencias Sociales en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de nuestra orgullosamente tricentenaria UCV. Desde noviembre de 1972 soy profesor del Pedagógico de Barquisimeto; ello hasta que me muera.

PROFESORA DANILA DANIELS: Quisiera intervenir... ¿Qué tal si traemos a colación algunos nombres de personas notables que hayan estado consustanciadas con nuestro Pedagógico de Caracas?
Con alto gusto, Danila. Arrancaré con un grupo de ilustres que, como dicen, "por razones de la vida" me tocaron -en su mayoría- como profesores en la Escuela de Educación de la UCV y en otros planteles, siendo yo muy joven. Dentro de esos personajes cito tanto a docentes del IPC como a reconocidos egresados de éste... D. F. Reyes Baena, Alexis Márquez Rodríguez, Manuel Montaner, J. R. Núñez Tenorio, Enrique Vásquez Fermín y otros. Debo agregar en este segmento de aludidos, a otros profesores que aunque probablemente no hayan sido docentes del IPC, desarrollaron actividades altamente compenetradas con esta institución, como por ejemplo, Feijoo Colomine Solarte, Alberto Armitano, J. R. Marrero... ¡Cómo los recuerdo a todos ellos!
Cuando se habla del Pedagógico de Caracas, tiene que hablarse de quien fue su ideador fundamental, Mariano Picón Salas. Así lo recoge la generalizada opinión nacional. Bueno es señalar que el Presidente de la República en cuyo mandato se creó la institución en referencia, fue Eleazar López Contreras. El Ministro de Educación a la sazón era Alberto Smith. El primer Director fue Alejandro Fuenmayor.
PROFESORA DANILA: ¿Puede darnos algunos nombres adicionales con respecto al Pedagógico de Caracas y también algunos nombres asociados al Pedagógico de Barquisimeto?
No me resultará fácil, pero lo intentaré grosso modo...
Sin pretensiones de lograr completitud, traigo a colación algunos nombres de personajes fusionados a la vida del Pedagógico de Caracas; unos, como docentes del mismo; otros, como notables egresados. Luis Beltrán Prieto Figueroa, Edoardo Crema, Gladys Aguilera, Ramón Velásquez, César Lizardo, Juan David García Bacca, J. A. Escalona Escalona, Augusto Pi Suñer, Ramón Tovar, Pedro Grases, Guillermo Pérez Enciso, Ángel Rosenblat, Omar Hurtado Rayugsen, Pablo Vila, Ignacio Burk, Pedro Luis Díaz García, J. R. Guillent Pérez, Ruth Lerner de Almea, Celia Giménez, Argelia Laya, Simón Sáez Mérida, Francisco Tamayo, J. M. Siso Martínez, Guillermo Morón, Federico Brito Figueroa, Felipe Montilla, Erasmo Moreno Carreño, David Vivas, Alberto Yegres Mago, Rubén Trejo, en fin...
Aprovechando su pregunta, Danila, agrego gratamente algunos nombres de ilustres egresados del Pedagógico de Caracas los cuales laboraron virtuosamente en nuestro Pedagógico de Barquisimeto... Tuve el placer de compartir con ellos. Hablo de Erwin Ramón Cadenas (Lingüística), Tulio Díaz Castañeda (Idiomas modernos), Zoraida Hernández Perdomo (Ciencias del lenguaje), Eladio Camejo (Filosofía), Édgard J. González (Geografía), Gustavo Mujica Mujica (Filosofía), Pedro Díaz Seijas (Ciencias del lenguaje), José Chirinos Peña (Educación física), Tarcila Viloria (Literatura), Luis Milano Milano (Filosofía), Doris Aguilera (Ciencias de la educación), María Victoria López (Historia), Adrián Prays (Filosofía), Plácida Falcón (Filosofía) , Ramón Jiménez Perozo (Filosofía), José Ramón Gámez (Ciencias de la educación), Emilia de Díaz Castañeda (Idiomas modernos) y otros.
Quiero, Danila, añadir un par de referencias sobre unos notables egresados del valorado Pedagógico de Caracas los cuales aunque no laboraron en el también valorado Pedagógico de Barquisimeto, sí lo hicieron -o lo siguen haciendo- con brillantez a instancias de la citada ciudad de Barquisimeto. Pedro J. Perdomo (Filosofía) y Douglas Jiménez (Matemáticas).
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