El Último Girasol [The last sunflower]
Parte 01:
Después del trabajo cansado y con sueño, yo a mis 27 años siendo un diseñador gráfico, hombre promedio, soltero desde que tenía memoria y carente de amor, voy de retorno a mi hermosa y acogedora cueva después de reediseñar las cajas de MoonCake por orden y gracia de la secretaria del jefe quien amablemente espero a que el grupo encargado del diseño donde estoy, termine la tarea encomendada y en plena revisión antes de presentar al cliente, acercarse al jefe y dar a conocer una carpeta con modificaciones y pedidos que debían ser aplicados 4 días antes.
Gracias a la amabilidad de la secretaría terminamos haciendo sobretiempo no remunerado, para terminar el día mi colegas decidieron que debían festejar e ir a comer y beber a lo cual cordialmente me negué, vamos que es viernes, prefiero estar sentado frente a mi PC viendo una serie acompañado de una refrescante bebida y mi chaufa casero de bienvenida al sábado o cazando algunos zombies, bueno hoy las cosas no saldrían según mi plan original, termine por asistir al evento, no fue malo, el lugar donde quedamos resulto ser un restaurante-bar con karaoke y juegos, ordene un jugo de fresa frozen y un generoso plato de arroz chaufa criollo mientras mis colegas, jefe y secretaria incluida, puedo entender al jefe colarse al grupo pero la secretaria era otro tema, solo bebían cerveza, fue raro estar en una mesa lleno de bebidas alcohólicas, ser el único con una diferente bebida y con comida, fue raro pero eso no importa, hoy era el día del chaufa y punto.
Entre bromas de lo eventos recientes, aproximadamente a las 10:20 P.M. todos se fueron por sus respectivos rumbos.
En el paradero, el transporte publico era inexistente, raro, tome el celular y reproducí las pistas de “Faith No More” mientras espero el taxi, paso un buen rato hasta lograr parar uno, dentro del taxi de forma inconsciente me senté en la parte posterior del carro y con la mala costumbre de olvidar colocar el cinturón de seguridad, en serio es una mala costumbre y el pensar que no hay riesgo al estar en los asientos traseros es una idea tonta que debe ser erradicada.
Ya de camino a casa por el cruce de la avenida San Luis con la avenida Javier Prado, mientras escucho la canción “I Started a Joke”, me percato que la iluminación de las calles comienza a fallar, el parpadeo de los faros duro poco antes de apagarse en su totalidad, en plena oscuridad aparentemente tranquila el carro donde estoy, es impactado por algo, en su momento no supe, solo sentí el impacto, el como recordé y lamente no tener puesto el cinturón de seguridad, anchoas, hoy tenia una partida en warframe con unos colegas… mmm…
***En sueños: Ema permanecía sentado en medio de un campo irregular, donde la tierra se ondulaba como si guardara secretos bajo su piel. La vegetación, diversa y espesa, parecía susurrar entre sus hojas bajo un cielo limpio, teñido de azul profundo. De pronto, un sollozo quebró el silencio. No era un sonido fuerte, pero sí lo suficiente para que Ema girara la cabeza, atraído por una tristeza que no era suya.
Allí, sobre un girasol que se marchitaba lentamente, reposaba una pequeña figura luminosa. Tenía la fragilidad de algo que apenas existe, como si el viento pudiera llevársela. Un pétalo cayó, y con él, Ema notó que no era el único girasol en decadencia: todo el campo estaba lleno de tallos vencidos, flores muertas. Algo se agitó en su interior. Una incomodidad sorda, una tristeza que no entendía del todo.
Volvió la mirada hacia aquella criatura. Quiso acercarse, ofrecerle consuelo. Pero con cada paso, una punzada de angustia crecía en su pecho, como si el dolor ajeno se filtrara en su alma. Cuando estaba a punto de tocarla, ella alzó el rostro. Sus ojos, grandes y húmedos, lo detuvieron. Ema se quedó inmóvil. No podía tocarla. No debía.
Y entonces lo comprendió.
En esos ojos llorosos, vio su reflejo. Y en ese reflejo, la culpa. Las lágrimas comenzaron a brotarle sin aviso, como si algo roto dentro de él se hubiese liberado. Intentó hablar, pero solo logró un murmullo quebrado:
“Lo siento… fuimos nosotros. Merezco desaparecer… No lloro por mí, ni por los nuestros… lloro por ustedes, que no debieron pagar por nuestros errores. Ojalá… ojalá que una de esas semillas pueda salvarte…”
No se movió más. Solo observó cómo los pétalos seguían cayendo, uno a uno, mientras aquella pequeña luz luchaba con todas sus fuerzas por mantener vivo el girasol que la sostenía…***
Cuando recupere la conciencia aun estaba un poco mareado, examine mi cuerpo y con el celular en mano revise el estado del conductor, él estaba inconsciente pero vivo al fin, intente salir por las puertas y al parecer estaban obstruidas, al abrir la ventana del lado derecho del carro pude distinguir que había otro carro, al parecer fue el que nos impacto y estaba obstruyendo el funcionamiento de la puertas de aquel lado.
….
