Destinos escondidos que pocos conocen
Viajar barato no significa viajar incómodo. Significa elegir bien: alojamiento con cocina, transporte terrestre en vez de vuelos, y actividades gratuitas que casi todos los destinos ofrecen. La clave está en investigar antes y no tener miedo de moverse como local.
Sudamérica tiene algunos de los paisajes más impresionantes del mundo y muchos son accesibles con poco presupuesto. Desde el Salar de Uyuni en Bolivia hasta la Patagonia chilena, hay lugares que parecen sacados de una película. Lo mejor es que muchos de estos destinos no requieren grandes inversiones para ser disfrutados.
Los mejores destinos no siempre están en las guías turísticas. A veces el pueblo más chico, el que no aparece en Instagram, es el que te termina robando el corazón. Vale la pena salirse del camino marcado y explorar sin un plan fijo.
Los mejores consejos de viaje que recibí fueron de desconocidos en terminales de autobuses. Una señora en una terminal de Perú me dijo qué evitar en Cusco. Un mochilero en un hostel me recomendó el mejor mirador de la ciudad. Viajar te abre a la generosidad de la gente.
Viajar en mochila te enseña a vivir con lo mínimo y a valorar lo que tenés. Descubrís que necesitás mucho menos de lo que creés y que las mejores experiencias no se compran, se viven. Una caminata al atardecer vale más que cualquier tour pagado.
Perdí el bus en Bolivia y terminé en un pueblo que no aparecía en el mapa. No había señal, no había hostel, solo una señora que me ofreció su casa. Fue una de las mejores experiencias de mi vida. Los imprevistos son los que hacen los mejores recuerdos.
El mejor momento para viajar es cuando tenés la oportunidad, no cuando tenés el presupuesto. Siempre se puede ajustar el destino al bolsillo. No esperes a tener todo resuelto porque ese momento nunca llega. Comprá el pasaje y armá el resto después.
El mundo es enorme y hay tanto por descubrir. Animate a salir.
Contenido original para Steemit.

