El sueño de mi madre
El día anterior había sido de parranda continua, desde las diez de la mañana, más o menos, hasta las cuatro de la madrugada, la hora a la que llegué al apartamento intentando inútilmente hacer el menor ruido posible para que no se despertaran mis amigos; todos sintieron, sin embargo, cuando tropecé de manera aparatosa con la pequeña mesa que estaba en la sala. ¿Dónde estabas tú ayer? ¿Te fuiste de rumba con las chicas de la universidad? ¿Pasaste todo el día en ese club del que tanto hablan? Coño, le echas bola, chamo, comentaban mis compañeros de residencia de forma burlona al otro día cuando, al fin, me levanté con una resaca que no me cabía dentro del cuerpo.
Debido a que, por supuesto, no tenía muchas ganas de hablar, me limité a decirles, siempre dentro del tono jocoso que empleábamos en casi todas nuestras conversaciones: pero bueno, qué iba a hacer, no me quedó más remedio; me invitaron para esa fiesta y, al principio, estaba dudoso, pensé que no debía ir; pero la mala conciencia me mandó un diablito con su tridente y todo que me aconsejaba con picardía en el oído izquierdo: "anda y diviértete, no pierdas esa oportunidad"; y enseguida apareció el angelito bueno, vestido de blanco, con su aureola reluciente, que me decía también en el oído derecho: "sí, anda y diviértete, aprovecha de pasarla bien". Como yo soy muy obediente, les dije riéndome mientras me iba de nuevo a mi cuarto, tuve que aceptar esa invitación.
Los últimos cinco fines de semana, pensé luego en la soledad de mi habitación, esas locas aventuras, casi sin ninguna variación, se habían repetido y ya el viernes siguiente estaba comprometido para un amanecer llanero en una finca barinesa; después de esta próxima fiesta debía, quizás, alejarme de esos trajines rumberos y dedicarme con seriedad a mis obligaciones... Una llamada de la tía Josefina interrumpió en esos momentos mis cavilaciones, lo cual era muy extraño porque siempre era yo el que la llamaba. Tu mamá, desde bien temprano, está con el tema de que quiere hablar contigo, me dijo, no agrega más nada, solo que necesita hablarte y se queda callada; te llamé como mil veces, pero tu teléfono parece que estaba apagado. Ya te la paso.
Aló, mijo, -comenzó a hablar mi santa madre sin siquiera contestarle el "Dios te bendiga" a la bendición que le pedí-; mira, ten mucho cuidado porque anoche soñé que estabas como Dios te trajo al mundo entre las tentaciones de unas mujeres muy malas y, del otro lado, había un ángel muy bonito que flotaba hacia el cielo y parecía dejarte solo porque, probablemente, no te estás portando bien. Eso fue todo, ni una palabra más se escuchó y yo me quedé llorando porque mi mamá, por causa de su demencia senil, hacía más de dos años que no hablaba nada coherente y se empeñaba en realizar actividades alejadas del sentido común; sin embargo, la existencia le otorgó unos momentos de lucidez para advertirme, con todo el amor del mundo, sobre los malos pasos que yo estaba dando.
Invito a la amiga @haidee a participar en esta edición de Arte y escritura



Upvoted! Thank you for supporting witness @jswit.
Gracias por el apoyo...
Gracias por publicar en la comunidad #Venezolanossteem
|Steem Exclusive|✔️
| Libre de IA | ✔️
|Libre de plagio|✔️
|Libre de BOT| ✔️
|Fecha de Verificación|01-06-2026|
1. Determination of Club Status refers to the bot Cotify, provided by Cotina
2. Plagiarisme Checker: https://smallseotools.com/plagiarism-checker/ | https://www.duplichecker.com/es
3. AI Content Detector: https://smallseotools.com/ai-content-detector/
El amor de las madres se manifiesta ante las más adversas circunstancias y lo hace apelando a cualquier circunstancia, por más extraña que sea. Gracias por tus palabras y por la verificación, amiga.
Cerifico estas palabras al 100%. Un abrazo.