Diary game /11 de julio 2026 - El viaje que cambió de rumbo
El viaje que cambió de rumbo
Nunca pensé que para tomar un avión tendría que recorrer más de 500 km por carretera.

Imagen creada con IA para esta presentación
El sábado 11 de julio fue diferente a lo que había programado. Generalmente no me gusta hacer planes porque, cuando no puedo cumplirlos, me siento mal.
La vida me ha mostrado que lo más normal es que los planes no salgan, así que intento acostumbrarme y aprender de cada situación.
Nuestro vuelo del 3 de julio había desaparecido.
Al comprender que los vuelos no podían operar desde Maiquetía, en La Guaira, pensé en posponerlo por tiempo indefinido, pero otra situación requería mi presencia en España. Mi madre me necesita y debo acompañarla.
La línea aérea que canceló el vuelo se comunicó conmigo y me reubicó para el día 11 de julio desde el aeropuerto Arturo Michelena, en Valencia.
Todo esto ocurre como consecuencia de los últimos acontecimientos ocurridos en Venezuela a raíz de los dos terremotos que cambiaron por completo el panorama del país.
Esta alternativa me pareció una oportunidad viable, aunque fuera mucho más larga que lo inicialmente previsto.
De modo que me dispuse a organizar el viaje, que dio inicio a las 6:00 a. m. del sábado 11 de julio, saliendo desde Cumaná, en el estado Sucre.
Haríamos el recorrido, mi esposo y yo, en un vehículo que logramos contratar para llegar hasta Valencia.
Sucre Anzoátegui Miranda Aragua Carabobo Madrid Barcelona
No hay vuelos internos nacionales disponibles que coincidan, así que a todo hay que buscarle la mejor alternativa.

Así me despidió el amanecer de Cumaná.

Playa Colorada
Despedirme de mi país pasando por lugares emblemáticos como este es todo un lujo. Playa Colorada es espectacular; se caracteriza por su arena rojiza, que hace que el mar adquiera un tono azul completamente diferente al que estamos acostumbrados.
Mientras avanzaba, pensé que quizá aquella sería la última vez, en muchos meses, que vería el Caribe.

Nos despidió el estado Sucre y entramos al estado Anzoátegui. Algo que no sabía es que todos los peajes están libres desde que ocurrieron los terremotos.

Puerto La Cruz nos recibió a eso de las 7:30 a. m. El viaje transcurre en calma y yo me deleito con los paisajes de mi tierra.
Cada zona tiene sus encantos y la vegetación surge salvaje desde cualquier rincón.
A eso de las 9:00 de la mañana estábamos pasando al lado de la Laguna de Unare, que pertenece a Boca de Uchire.
La Laguna de Unare ha sido nominada en 2026 como Destino Verde Líder de Sudamérica, un reconocimiento que pone en valor uno de los humedales más importantes del país.
La Laguna de Unare ha sido nominada en los prestigiosos World Travel Awards 2026 como Destino Verde Líder de Sudamérica.

Entrando al estado Miranda.

En El Guapo paramos un momento para comprar casabe y chocolates artesanales elaborados con cacao de la zona. Así podía llevarme un pedacito de Venezuela para ofrecer nuestros productos a la familia.

Aprovechamos para poner gasolina en esa zona y, en ese momento, eran aproximadamente las 10:30 a. m.
Estaba tranquila porque íbamos bien de hora. La línea aérea sugería llegar cinco horas antes por el alto volumen de pasajeros y las condiciones no aptas del aeropuerto de Valencia para despachar tantos vuelos internacionales. Todos debíamos poner de nuestra parte para hacer el proceso más llevadero.
Confieso que en algún momento me quedé dormida. La noche anterior había sido intensa para poder dejar todo listo antes del viaje.
A ratos me di cuenta de que llovía un poco y, aproximadamente a las 12:30 p. m., estábamos entrando en Caracas.

Después de tantas imágenes de edificios afectados, esperaba encontrar una ciudad diferente.
Los lugares por donde pasé lucían normales y la gente se ocupaba de su rutina. Caracas seguía latiendo...
Solo en algunos lugares puntuales siguen revisando los edificios, como en el caso de mi cuñada, a quien mandaron a desalojar su apartamento en Los Caobos.
Los daños humanos y materiales en nuestro país son muy profundos y debemos ser fuertes y solidarios para, entre todos, levantarnos y renacer como un país fuerte una vez más.
Nos detuvimos en una estación de servicio para no demorarnos más y comimos algo rápido antes de continuar el viaje. A la 1:30 p. m. salimos con destino a Valencia.
Más o menos a las 3:00 de la tarde estábamos viendo, a través de la Autopista Regional del Centro, la zona industrial de Maracay, en el estado Aragua.
Ya faltaba poco para llegar a Valencia. La Valencia de mi niñez y de mi adolescencia temprana. La Valencia de amigos y de hermosos recuerdos.
Allí pasé siete años muy importantes de mi vida, tanto que aún conservo a mis amigas del colegio. Mi corazón latió emocionado al sentirme allí de nuevo.

Al llegar al aeropuerto, se podía respirar el caos y la falta de información.
Había mucho ruido en el ambiente, muchas personas uniformadas y funcionarios con silbatos que pitaban sin parar.
No estaba permitido que nadie se bajara frente a la puerta de entrada. Debíamos descender en el estacionamiento.
Este lugar queda lejos de la puerta de entrada, así que debíamos ir caminando con las maletas. Había colas por todas partes.
Tengo que decir que sentí que la situación me superaba, pero debía tomar decisiones para que no me envolviera ese torbellino.
Fue en ese momento cuando decidí seguir una estrategia y no dejarme llevar por aquel remolino que parecía querer absorber a todos los pasajeros.
Le pedí a mi esposo que se quedara en un lugar con las maletas y me fui a investigar.
Me dirigí al terminal internacional y allí me informaron de que Air Europa hacía el chequeo desde el terminal nacional.
Algo que me pareció positivo, ya que todas las demás líneas lo estaban haciendo desde el internacional.
Me dirigí al terminal nacional y allí estaba la fila.
Entré directamente a preguntar de qué forma podía llegar hasta allí arrastrando las maletas y con mi esposo (algo mayor... y yo también).
Me sorprendió que no me respondieran mal; al contrario. Un señor muy amable de la aerolínea llamó a un joven y le dijo que me acompañara y me ayudara en lo que necesitáramos.
El chico me acompañó y, por el camino, me contó que trabajaba en Maiquetía y que los habían enviado a Valencia.
Íbamos conversando cuando me contó que había perdido su casita en La Guaira, pero que, gracias a Dios, no había perdido a ningún familiar.
Me sentí mal. Yo me quejaba porque no podía con las maletas y porque había tenido que recorrer un camino de nueve horas para llegar al aeropuerto.
Sin embargo, aquel muchacho, con una sonrisa y su pérdida a cuestas, con mil problemas encima, me estaba ayudando.
Cada acción, cada imagen del camino, cada experiencia es un aprendizaje.
Para mí fue de gran ayuda haberme encontrado con Miguel. Espero que yo también haya podido ser, de alguna manera, una ayuda para él.
Miguel me trató como a una madre. Me guió en cada proceso y, a la hora de esperar durante horas en una cola, nos sugirió que esperáramos en otro lugar y que él mismo nos avisaría cuando pudiéramos pasar al siguiente control.
Allí me di cuenta de que había otras personas como nosotros que también necesitaban atención y nos dedicamos a orientarlas y ayudarlas en lo posible.
El ambiente entre los pasajeros, una vez pasamos a la sala de embarque, era de mucha confusión. Allí se juntaron dos vuelos a la vez y costó un poco poner orden y organizar la salida.
Finalmente, a las 9:40 p. m., despegó el avión hacia Madrid. El vuelo tuvo una duración de siete horas y media.
Durante la travesía dormí unas seis horas porque estaba agotada. Al llegar a Madrid esperamos tres horas más antes de tomar el otro avión de la misma línea que nos llevaría a Barcelona.
Finalmente llegó el momento de abrazar a nuestra familia. Nos había hecho mucha falta.
La llegada a España me produjo una sensación de alivio. Habían sido días y momentos de mucho estrés.
De esta experiencia deduzco que este viaje no comenzó cuando despegó el avión.
Hay un cúmulo de sentimientos atrapados: la tristeza de dejar una Venezuela golpeada y la alegría de reencontrarme con mi familia en España.


Hola amiga, toda una travesía tu viaje, gracias a Dios encontraste buenas personas en tu camino, que lo hicieran mas transitable.
Al ver la realidad de otros reflexionamos sobre nosotros mismos, dándonos cuenta lo bendecidos que somos y aun así nos quejamos, todo lo que esta sucediendo en Venezuela ha sido un despertar de consciencias.
Te deseo una hermosa estadía junto a tus seres queridos, pues no hay nada mejor que estar rodeados de nuestros afectos.
Saludos, un abrazo.
0.00 SBD,
2.47 STEEM,
2.47 SP
Si definitivamente el traslado en el viaje es solo una parte del mismo. El aprendizaje, los encuentros, compartir con otras personas que ni imaginabas. Todo eso vale más que el viaje que imaginas
Ahora todo está bien 🙏🏻
Muchas gracias por apoyar mi publicación.
Gracias por publicar en la comunidad #Venezolanossteem
|Steem Exclusive|✔️
| Libre de IA | ✔️
|Libre de plagio|✔️
|Libre de BOT| ✔️
|Fecha de Verificación|19-07-2026|
1. Determination of Club Status refers to the bot Cotify, provided by Cotina
2. Plagiarisme Checker: https://smallseotools.com/plagiarism-checker/ | https://www.duplichecker.com/es
3. AI Content Detector: https://smallseotools.com/ai-content-detector/