Tu opinión Importa/Semana #12/Tema de la semana/ El poder de la palabra


Fuente: Pixabay

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Feliz día para todos. Escribir desde una reflexión personal es un ejercicio de transmitir ideas y sustentar con argumentos.


Existen muchos temas controvertidos o no en el tapete mundial. A veces estamos convencidos de que el sentido común debe privar pero no siempre se trata de sentido común sino de perspectivas, experiencias o sencillamente una postura intelectual.

Invito a quienes me lean a participar de esta dinámica tan interesante de @genomil Tu opinión importa/Semana # 12/El poder de la palabra.


La invitación de la convocatoria solicita que escribamos sobre El poder de la palabra. Yo soy una convencida de que la palabra tiene poder y de que las palabras pueden sanar o hacer mucho daño. Además, también considero que las palabras no se las lleva el viento; quedan en el aire provocando reacciones de quienes las reciben.

He visto en el medio rural como los padres, no siempre con mala intención, le dicen a sus que son “cortos de cerebro” o son “brutos”. Eso repetido cientos de veces en el crecimiento de los niños hace daño en su desarrollo cognitivo. Hay que aunar que el proceso de aprendizaje tiene fases de errar y volver a intentar para hacerlo mejor.

La consecuencia es obvia. El niño toma como hecho su “brutalidad” y puede querer no volver a intentarlo (cualquier cosa que esté aprendiendo). También puede ser tomado como una excusa válida de no hacer algo porque simplemente el niño piensa que lo va a hacer mal, según los mayores.

Esta manera de transmitir imposibilidad de aprendizaje o superación no sólo ocurre en las zonas rurales sino que se replica en la escuela o en la casa y en las zonas urbanas más vulnerables.

La utilización de la palabra, en este sentido, toma poder en el cerebro de quien la recibe. Marca una condición inexistente y se convierte en una fuerza negadora.

La palabra es un vehículo de comunicación para los seres humanos. En la palabra va el mensaje entre el emisor y el receptor. Si el mensaje tiene una forma desmotivadora entonces comprendemos que el receptor lo percibirá de esa manera.

Entonces, pensemos en lo contrario. El poder de la palabra puede ser motivador o estimulador. Cuando nuestro cerebro capta mensajes positivos la red neuronal lleva el mensaje al lugar donde se necesite: mover una caja pesada, aprender a escribir y a leer, inventar una receta gastronómica con pocos ingredientes. Es decir, hay un desarrollo de las destrezas y habilidades.


El poder de la palabra, según mi criterio, también se aplica a uno mismo. ¿Cómo nos hablamos?

Si utilizamos la palabra para motivarnos la red neuronal llevará ese amor a todo nuestro cuerpo y si la usamos para desbaratarnos la vida esos impulsos nerviosos negativos también harán su trabajo.

Debemos aprender a hablarnos de forma amable y positiva.

Ahora bien, lo que decimos, bien a otros o a nosotros mismos sale de nuestro interior y eso es otro capítulo interesante.

Si lo que tenemos adentro y lo que hemos cultivado es amor, compasión, flexibilidad o toleración, por decir algunas palabras, pues eso será lo que saldrá de nuestras bocas. Entonces, lo que debemos lograr es llenar nuestro interior de palabras positivas y alentadoras para que nuestros mensajes estén impregnados de esas palabras y su poder sea hacia el bien, el crecimiento, la paz y la tranquilidad.

Otro aspecto relevante en este tema son las acciones. El poder de la palabra debe ir acompañado de acciones cónsonas y coherentes con lo que se está diciendo. Si te digo que te amo y te abrazo ese mensaje de amor será comprendido y asimilado en toda su dimensión.

En este punto los ejemplos no son fáciles pero debemos intentar que las palabras y las acciones tengan el mismo sentido para que la transmisión del mensaje tenga un camino visible.

Obviamente, yo hablo de los mensajes motivadores porque también existen mensajes muy negativos con sus respectivas acciones coherentes y eso dará como resultado la posible destrucción de la autoestima de cualquier ser humano que los reciba.

Finalmente invito a cuidar nuestro espíritu, fortalecer nuestro vocabulario motivador y cultivar nuestra paz interior. Lo que tengamos dentro de nosotros es lo que saldrá por nuestras bocas.


Mi participación en esta dinámica es simbólica.

Gracias por leerme y bienvenidos sus comentarios.

¡Saludos infinitos!

Los banners de esta publicación fueron diseñados por mí.

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