En la casa de la familia González siempre se escuchaban risas porque reinaba la alegría; muchas visitas llegaban para compartir con ellos, pero un día dos mujeres, Ana y Beatriz, llegaron sin avisar, con la intención de sorprender a Rosa, la dueña de la casa.
Ana se apresuró y le dio un beso en la mejilla a Rosa, mientras Beatriz, más introvertida, se acercó para darle un abrazo cálido, demostrando su afecto y respeto.
Desde la distancia, Valeria, la hija mayor de los González, observaba con curiosidad. Con sus ojos recorría cada gesto y sonrisa. Había algo en las mujeres que habían llegado que la incomodaba. La cercanía entre su madre y ellas le parecía demasiado íntima, como si compartieran algún secreto.
Valeria no se acercó. Se mantuvo distante, sintiendo cómo la brisa le acariciaba el rostro, mientras el murmullo de las risas llegaba hasta ella. La incomodidad crecía en su pecho. ¿Por qué no podía sentirse feliz por su madre? ¿Por qué esa sensación de dudas y desconfianza?
Mientras Ana y Beatriz preparaban una merienda en la cocina, Rosa les contaba historias de su juventud, de cómo había llegado hasta este su hogar. Las tres mujeres compartían anécdotas, riendo y recordando momentos que Valeria no entendía. Ella sintió como si estuviera viendo una película llena de intrigas, atrapada entre el deseo de unirse a la conversación y el miedo a descubrir la verdadera relación que existía entre ellas.
Finalmente, Valeria tomó la decisión de acercarse al grupo. Se detuvo en la cocina, sintiendo cómo todas bajaban la voz hasta convertirlo en un murmullo. Ana pidió guardar silencio y dijo: “¡Valeria!”. Ven, te estábamos esperando.
Rosa se volvió hacia ella y dijo: “Mira quién se anima a salir de su escondite”; es hora de decir la verdad.
Las tres mujeres la miraban con expectativa. Valeria preguntó: “¿De qué están hablando?”.
Ana comenzó a relatar la historia de dónde provenían y quién era su madre Rosa. Valeria se sorprendió al saber que su madre era hija del rey del condado, pero que había perdido todo al enamorarse de Juan González, un hombre humilde y trabajador del campo. Sin embargo, su madre, la reina Raquel, siempre enviaba a sus sobrinas Ana y Beatriz con ayuda económica para que a su hija no le faltara nada.
Valeria, en lo profundo de su ser, tenía un sinfín de preguntas y ahora la curiosidad se había apoderado de ella. Aunque estaba allí escuchando con atención, la sensación de que todo era un sueño era palpable. A medida que la conversación avanzaba, Valeria se dio cuenta de que todo era realidad.
“Me gustaría escuchar más sobre mis abuelos”, dijo, rompiendo el hielo. Las tres estaban sorprendidas y felices. “Por supuesto Valeria, nos encantaría compartirlo contigo”, dijo Beatriz con una sonrisa.
Así llego la tarde. Valeria se mantuvo muy atenta, riendo y compartiendo la verdad de su propia vida. Poco a poco, la distancia que había sentido desapareció. La calidez familiar la hizo sentir parte de ese mundo.
Mientras el sol comenzaba a ocultarse, Valeria se dio cuenta de que tuvo razón en su corazonada; ahora tenía muchas preguntas, pero las haría en su momento. La incomodidad que sintió al principio y sus pensamientos de la existencia del secreto eran reales.
Me encantó leerte. Un abrazo.
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Gracias por el apoyo, apreciada @lirvic. Me siento feliz de recibirlo.
Hola amiga, gracias por tu valioso comentario y por validar mi escrito.
Me alegra te haya gustado mi participación, es una historia que tiene algunos detalles que vivió alguien muy cercano.
Cuando se le da el valor que merece el amor sincero, lo demás llega por añadidura.
Éxitos y bendiciones.
¡Holaaa Sara!🤗
Como dicen por allí "Hasta en las mejores familias hay turbulencia" y, si en esas familias los títulos nobiliarios están presente, más aún. Este relato me hizo recordar el reciente escándalo que hay en la corona británica jajaja y, allí es donde pienso que cuántas destituciones no habrán, porque esa gente se enamora de la plebe.
Te deseo mucho éxito en la dinámica... Un fuerte abrazo💚
Hola amiga, gracias por leer y comentar.
No hace mucho me enteré de un caso cercano muy similar, porque las personas porque tienen un poder adquisitivo mayor al de otros, se creen con derecho a menospreciar a las personas humildes.
Es algo lamentable, sin embargo, cuando existe el verdadero amor, algunas veces es más fuerte que el dinero, como en este caso.
Bendiciones.
Curated by : @mvchacin
Hola @mvchacin, muchas gracias por el apoyo a mi escrito.
Bendiciones y éxitos para tu vida y para el equipo de trabajo que representas.
Saludos
Hola amiga, muchas gracias por el apoyo a mi publicación.
Bendiciones para tu vida, acompañada de éxitos.
Saludos.
Es una bonita historia, de esas que se ven en las películas de antes de los reyes y princesas. Me ha gustado leerla porque me ha hecho recordar esos misterios que envuelven la vida de los aristócratas, de la vida de los reyes, de la vida oculta que se señalan en las películas de antes. Gracias por compartir tu historia tan interesante desde el principio al fin.
Hola querida amiga.
Comencé a redactar y de pronto me llegaron recuerdos, por lo le di un cambio a la historia, con respecto a lo que había pensado en un principio.
Son muchas la historia antiguas donde se observa la falta de apoyo de los reyes a sus hijos, cuando posan sus ojos en personas humildes.
Saludos y éxitos.