Qué hermosa historia escribiste. El silencio y la soledad —una palabra mejor que soledad, porque es lo que añoramos— nos ayudan a aprender a lidiar con nosotros mismos. Cada uno debe ser su mejor amigo. El hecho de que ella hable consigo misma también es señal de inteligencia, como leí hace poco; la gente inteligente lo hace para organizar sus pensamientos. El hecho de que su jardín esté en buen estado también es señal de que sabe cuidarse muy bien, y de que la belleza es una parte importante de su vida. Además, es evidente que tiene un gran amor por la naturaleza.
En definitiva, todos somos pequeños eslabones en el círculo de la vida. Todos desempeñamos un papel, aunque parezca insignificante.
Mi primera amiga por correspondencia, por cierto, fue mi abuela; yo tenía unos 6 o 7 años por aquel entonces. Escribía largas cartas a pesar de tener problemas de visión y estar agonizando en el hospital (no, no murió; vivió muchos años, enferma, pero con muchas ganas de vivir. O quizás terquedad).