La belleza de lo imperfecto

in #lifeyesterday

La lluvia tiene ese olor a tierra mojada que me transporta a mi infancia. Cuando llovía y nos quedábamos en casa viendo la lluvia caer, sintiendo el fresco, el ruido de las gotas en el techo. Ese recuerdo me da paz.

Hay una flor pequeña que crece en la vereda de mi casa. Nadie la plantó, nadie la riega. Pero cada mañana está ahí, abierta, firme. Me recuerda que no hace falta tener condiciones perfectas para florecer. A veces solo hace falta decidir hacerlo.

Hay personas que pasan por nuestra vida y nos dejan algo. Una enseñanza, una palabra, un gesto. A veces ni se dan cuenta, pero nos cambian. Vale la pena agradecerles, aunque sea en silencio.

Mi perro me mira con esos ojos que parecen entender todo. No necesita hablar para decirme que me quiere. Él está siempre presente, sin prisas, sin juicios. Ojalá los humanos aprendiéramos un poco de esa lealtad silenciosa.

El otro día fui a caminar por el monte. El sendero estaba lleno de hojas secas que crujían bajo mis pies. Encontré un arroyo pequeño, casi escondido, y me quedé un rato escuchando el agua. A veces los mejores planes son los que no planeamos.

He aprendido que no hace falta tener grandes cosas para ser feliz. Una tarde con alguien querido, un libro que te atrapa, una caminata al aire libre. La felicidad está en los detalles, en esos momentos que no planeamos pero que recordamos siempre.

Observar la naturaleza tiene algo de terapia. Ver cómo todo sigue su curso, sin apuro, sin forzar nada. Las estaciones llegan, las flores se abren, el sol sale cada día. La vida sigue, siempre. Y eso es hermoso.

Gracias por leer. Nos vemos pronto.


Contenido original para Steemit.