Lo que pierdes cuando dejas de creer...

Desde que tengo uso de razón siento que vivo en un planeta en el que nos enseñan a tener cuidado de todo, y es que esto va asociado a la idea de supervivencia, nuestro cerebro está diseñado para buscar sobrevivir a toda costa…
Sin embargo, ¿está la idea de sobrevivir reñida con la confianza ciega? Puede ser que sí. Así que cuando menos, existe una dualidad entre el temor y la confianza, o ambos son extremos de una misma cosa.
¿Qué pasa cuando la vida se centra en el temor? Pues van a aparecer cada vez más fuertes la necesidad de seguridad, de control, y es esa necesidad de control la que va mermando las posibilidades de poder soltarse.
Hay momentos que nos llevan al borde, problemas, conflictos, obstáculos que se levantan como muros difíciles de atravesar, y son esos momentos los que nos pueden obligar a soltar lo conocido…
«Los llevamos al borde del abismo y les ordenamos que volaran. Ellos no se movieron. "¡Volad!", les dijimos. Pero ellos no se movieron. Los empujamos hacia el abismo. Y entonces volaron.» Guillaume Apollinaire
Al exponerse a las situaciones, incluso por obligación, porque no tenemos el control, es cuando nos damos cuenta de lo que podemos dar de nosotros, y que no pasa nada si soltamos ese control, que al fin y al cabo es imaginario.
¿Que va a pasar si? Deja que pase lo que tenga que pasar…
La gente no se porta mejor si estas atrás, si los vigilas, incluso si son empleados, dejarlos que hagan lo que hacen, que sean como son, es lo que nos va a mostrar cómo realmente son. Y entonces allí es que podrás decidir si te quedas con ellos o no.
La confianza en dejar que las cosas sean lo que son, reside en que así podemos llegar a conocer la realidad tal cual es y poder actuar en consecuencia.
El control es una lucha un desgaste de energía que solo produce agotamiento. Y por otro lado, y esto es para mí lo más interesante, muchas veces ese control no permite que nos demos cuenta de la existencia de lo bueno y lo excelente. Así como se evita que las cosas sean de otra manera, se evita también la espontaneidad de las buenas acciones.
Tal como el padre que desconfía del hijo que se esta rehabilitando de una adicción y esta alerta para tomar acciones ante cualquier falla, así se puede perder de lo bueno que puede ocurrir porque simplemente no se lo cree. Por eso son tan difíciles las segundas oportunidades… Exigen más persistencia y fuerza que las primeras.
Para ver las cosas buenas es importante dejar espacio para que ocurran, aquí juega un papel importante la paciencia, el saber escuchar, la calma.
La flor que se toca antes de abrirse se daña, no siempre tenemos que estar allí, encima, a veces lo necesario es solo estar presentes, observar, esperar, creer.
Cuando puedes creer, puedes llegar a ver.
Muchas gracias por leer y comentar.
Las fotos son de mi autoría.

Argumentas el poder intrínseco que reside en la confianza y nuestra capacidad para dejar que las cosas sucedan sin tanto control y podamos tener una perspectiva más clara de la realidad.
Realmente tener confianza no necesariamente representa un riesgo, sino una comprensión mayor de la realidad lo que nos permite actuar con mayor efectividad y con menos desgaste por nuestro excesivo control.
Estoy de acuerdo con que la paciencia, el saber escuchar y la calma son esenciales para ver el lado positivo de las cosas.
Gracias por compartir...!
¡Un fuerte abrazo!
Hola amigo, ciertamente es importante cultivar la confianza sobre todo en nosotros mismos.
Gracias por pasar, bendiciones.
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