Una historia de Amor.
📝¿Época en la que se desarrolla la historia?
Durante su segundo año en una pequeña universidad de artes liberales en 2007, Alex conoció a Maya en una cafetería abarrotada, ambos disfrutando del mismo bollo con corteza de almendra. Sus risas rompieron el incómodo silencio y una amistad floreció en sesiones de estudio nocturnas, chistes susurrados y tranquilos paseos junto al río. Después de graduarse, se mudaron a un modesto apartamento, compartiendo el alquiler y el sueño de una vida sencilla.
Una tarde lluviosa de octubre, Alex le propuso matrimonio con un anillo de segunda mano, y Maya dijo que sí, con lágrimas brillando como las luces de la ciudad. Se casaron en la capilla del campus donde se conocieron, rodeados de amigos que recordaban el incidente del bollo. Un año después, nació su hija, Lily, completando así su tierna y ordinaria historia de amor, que se siente atemporal. Aprecian juntos el amanecer, agradecidos por cada milagro.
La historia se ambienta a finales de la década de 2000, abarcando aproximadamente desde 2007 (la universidad) hasta principios de la década de 2010 (el matrimonio y el nacimiento de su hijo).
📝 ¿Quiénes son los personajes principales de la historia?, descríbelos con detalles.
Su amor nunca exigió fuegos artificiales; prosperó en lo cotidiano. Cuando la madre de Maya enfermó, Alex la sorprendió con un envío a medianoche de sopa casera y una lista de reproducción de sus canciones favoritas. Cuando el compañero de piso de Alex se mudó, Maya lo ayudó a reorganizar su pequeño dormitorio, convirtiendo un espacio desordenado en una galería en miniatura de sus bocetos, cada uno enmarcado con una pequeña nota escrita a mano.
Aprendieron pronto que el cariño era una serie de pequeños gestos deliberados: una mano deslizada en la manga de un suéter, un café dejado en la mesita de noche, un susurro de "buenas noches" a través de una puerta entreabierta.
📝¿Cómo se manifestó el amor en esta historia?
La universidad, para ellos, se convirtió en un ritmo. Se reunían en la biblioteca, compartiendo la misma mesa de madera: ella con sus apuntes en colores pastel, él con tinta negra. Caminaban juntos a los laboratorios de química, ella siempre tarareando la misma melodía que la hermana de Alex reconocería más tarde como la canción que bailarían en su boda. Los fines de semana, escapaban del ajetreo del campus, yendo en bicicleta al lago cercano, donde se sentaban en un desgastado muelle de madera y veían cómo el sol se ponía tras los árboles, intercambiando historias sobre familias que apenas conocían y futuros que aún no imaginaban.
Su amor nunca exigió fuegos artificiales; prosperaba en lo cotidiano. Cuando la madre de Maya enfermó, Alex la sorprendió con un envío a medianoche de sopa casera y una lista de reproducción de sus canciones favoritas. Cuando el compañero de piso de Alex se mudó, Maya lo ayudó a reorganizar su pequeño dormitorio, convirtiendo un espacio desordenado en una galería en miniatura de sus bocetos, cada uno enmarcado con una pequeña nota escrita a mano. Aprendieron pronto que el afecto era una serie de pequeñas acciones deliberadas: una mano deslizada en la manga de un suéter, un café dejado en la mesita de noche, un susurro de “buenas noches” a través de una puerta entreabierta.
📝¿Sigue vigente la historia o fue un amor pasajero que quedó para el recuerdo?
Alex reflexionaba a menudo sobre cómo el amor nunca había necesitado grandes declaraciones. Eran los gestos firmes y modestos —una mano tendida bajo la lluvia, una promesa silenciosa bajo las luces de Navidad, un cuento para dormir susurrado al oído de un niño— los que tejían el tapiz de su vida. Y mientras observaba a Jonah perseguir luciérnagas con la risa de Maya a sus espaldas, Alex supo que la historia de amor que una vez creyó perteneciente solo a las novelas de desconocidos se había convertido en la suya: sencilla, duradera e infinitamente hermosa.
Me gustaría invitar a @happyme, @woka-happiness y @jyoti-thelight.


