SEC-S30W5: Historias espeluznantes para dormir | La puerta se cierra.
Como todas las Semanas Santas, los hermanos Figueroa, Pedro, Rafael y Laura, junto a sus padres, hacían sus maletas para ir de campamento al fundo de su abuelo Melecio. Este lugar estaba ubicado en medio de las sabanas de Guacharas, donde están ubicadas varias comunidades indígenas. Pero esta vez también llevaron invitados, como fueron sus amigos Juan, Miguel, Rocío y Damaris. Llegó el día de salir rumbo al campamento; todos iban contentos y los invitados con muchas expectativas por las historias y anécdotas que les habían contado sus amigos. Después de varias horas de carretera y conducir en sabana abierta, por fin llegaron al fondo. Todos quedaron maravillados con lo hermoso del paisaje que se apreciaba. El lugar se veía lleno de paz y tranquilidad. Cuando llegó la noche, los padres advirtieron a todos los chicos que, después de cerrar la puerta de la casa, no podían salir al patio, escucharan lo que escucharan. Estas palabras llenaron de curiosidad a Rocío y era muy astuta y precavida, tanto así que empezó a indagar con sus amigos si aparece algún espanto o algo extraño en el lugar. A lo que respondieron que no pasaba nada, que todo era seguro y sin nada de fantasmas. Esa noche, por estar cansados, se fueron a dormir temprano. Pero tenían planes de hacer una fogata para el siguiente día. El siguiente día, desde temprano organizaron todo para la fogata y, cuando llegó la hora, se sentaron todos alrededor de la fogata y comenzaron a contar historias de terror. Cuando todos estaban entretenidos en los cuartos, empezaron a escuchar unos tambores que sonaban a lo lejos. Luis, pregunto que ¿de dónde proviene ese ruido? Rafael respondió: "Esos son los indígenas con sus rituales". Juan y Miguel dijeron: "Me gustaría ver de qué se trata". Damaris dice: "Estás loco". Llegó la hora de cerrar la puerta y todos a dormir. Pero los chicos que eran bien inventores se fueron hasta donde estaban los indígenas. Se escondieron entre los árboles y, entre la penumbra, vieron los rituales que realizaban: caras pintadas con ceniza, fuego en las manos y cantos que no parecían de este mundo. El miedo los paralizó. No lograron ver más. Corrieron despavoridos, con el corazón en la garganta. Cuando llegaron, se acordaron de que la puerta no se podía abrir. Se fueron a dormir en el corral de las gallinas; un poco asustados, se quedaron profundamente dormidos. Faltaba poco para el amanecer cuando se despiertan por los gritos de Miguel y Luis. "Quienes gritan nos están llevando". Enseguida salió el abuelo Marcelo, disparando la escopeta al aire: "¡No se lleven a mis nietos!". Por eso es que la puerta no se puede abrir; ustedes provocaron a esos demonios. Nota: Historia producto de mi imaginación.
¡Ayuda, por favor!
Y entonces, los indígenas retrocedieron como sombras vivas, con gritos y gestos que helaron la sangre de todos.



Hola, @tahispadron
Es un placer ver que has aceptado mi reto, me alegro que te hayas tomado el tiempo de participar. Por eso y por muchas mas cosas hay que hacerle caso a los abuelos.
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